Un avión despegando, un coche tocando bocina, el disparo de un arma o el ladrido del perro son sonidos fuertes. Sin embargo, el sonido más fuerte en la historia de la humanidad se registró hace muchos años. Logró provocar una onda de choque que dio cuatro vueltas al mundo e incluso se registró en algunos lugares cinco días más tarde.
Así fue el sonido más fuerte registrado en la historia de la humanidad
El ruido más fuerte de la historia se escuchó a 3.000 millas de distancia. Incluso aumentó las olas del océano desde la India, Inglaterra y San Francisco

Conoce cuál fue el sonido más fuerte en la historia de la humanidad. Imagen: Freepik
El 20 de agosto de 1833 el volcán Krakatoa, lo que hoy es Indonesia, entró en erupción, con una fuerza nunca antes escuchada. Este hecho quedó registrado como el sonido más fuerte registrado a lo largo de la historia , según American Academy of Audiology.
Teniendo en cuenta las estimaciones, los sonidos de la erupción fueron de 310 dB (decibelios) SPL (expresados en nivel de presión sonora). Produjo la fuerza equivalente a una bomba de 200 megatones, y fue cuatro veces más potente que la mayor explosión termonuclear jamás producida por el hombre, la Bomba del Zar, en 1961.
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La exposición a sonidos superiores a 85 dB, durante más de dos horas puede dañar la audición. Para quienes se encontraban cerca del Krakatoa cuando entró en erupción, el sonido no era un sonido en absoluto, pues se transformó en una onda expansiva de un estampido sónico. Es inimaginable lo que le ocurrió a las personas y los animales que estaban cerca en ese momento.
Un fenómeno que marcó la historia
El estallido provocó un conjunto de fenómenos sonoros, lumínicos, incendios, tsunamis y cambios climáticos a nivel planeta. A fines de septiembre de ese mismo año, "en Buenos Aires comenzaron los resplandores. Duraban una hora y media. Cada tanto el sol y la Luna cambiaban de color”, según un informe de la Academia Real de Ciencias de Londres.
Por otro lado, la erupción del volcán, también afectó el clima global provocando un "invierno volcánico" con una nube de cenizas en la atmósfera. Al año siguiente, las temperaturas medias en el hemisferio norte cayeron un 0,4ºC. Incluso, se dice que el color del cielo en el cuadro "El grito" del pintor noruego Edvard Munch, se inspiró en este fenómeno.