El turismo interno suele ser uno de los más elegidos por los argentinos para hacerse unas mini vacaciones. Localidades como Buenos Aires suelen ser las más elegidas en ese sentido. Sin embargo, pocos conoces un pequeño pueblo que un día al año se transforma en una revolución nacional de picada y cerveza.
¿Amas la picada y la cerveza? El punto turístico que será tu lugar en el mundo
Se trata de un pequeño pueblo de Argentina donde se realiza una fiesta turística dedicada a comer fiambres y beber cerveza

Picada y cerveza, los protagonistas en este lugar turístico.
Con la Fiesta Nacional de la Picada y la Cerveza que se realiza una vez al año, esta pequeña locación en las afueras de Buenos Aires deja de ser un pequeño pueblo durante un día para recibir a cientos de turistas y visitantes que la visitan y se van maravillados.
El turismo entre medio de fiambres y cerveza
En la provincia de Buenos Aires, se encuentra el pueblo de Uribelarrea. Con sólo 1.200 habitantes, este rincón bonaerense es un típico pueblo de ensueño que con el tiempo se ha convertido en un secreto bien guardado para los turistas que buscan desconectarse del bullicio de la Ciudad de la Furia para sumergirse en un festival donde abundan los fiambres y las pintas de cerveza.
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El pueblo de Uribelarrea está ubicado dentro del partido de Cañuelas, a 87 kilómetros de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires. Se trata prácticamente de un pequeño pueblo que parece un viaje al pasado pero también al mundo de la picada y la cerveza. Seguramente, ya se te está haciendo agua la boca.
Uno de los mayores atractivos turísticos de este pueblo bonaerense es que generalmente a mediados del mes de marzo se realiza la Fiesta de la Picada y la Cerveza. Este festival siempre ofrece una variada oferta gastronómica de fiambres, bebidas artesanales y productos regionales. También suele haber espectáculos musicales, incluyendo a artistas importantes a nivel nacional.
Claro que, como buenos argentinos, el festival es la excusa para también dar paso a varios espectáculos rurales, puestos de artesanos y otros condimentos que llaman a miles de turistas una vez al año. Además, el pueblo tiene otros puntos históricos por conocer como recorrer su arquitectura colonial de las casonas donde viven sus pocos habitantes y la tranquilidad de sus calles.