Desastre climático

Aluvión en Chile: un torrente de barro arrastró autos y colectivos y dejó cientos de casas anegadas

El fenómeno afectó a Las Condes tras intensas lluvias en la precordillera de Santiago. Heridos, personas atrapadas y daños en una clínica y una universidad

Editado por Paola Alé
ale.paola@diariouno.com.ar

Un violento aluvión sorprendió este jueves a Santiago de Chile. Los más afectados fueron los vecinos de San Carlos de Apoquindo, en la comuna de Las Condes. Una potente corriente de agua, barro y sedimentos descendió desde la precordillera e irrumpió en calles y zonas residenciales, donde arrastró vehículos y un colectivo. Declararon alerta roja para 10 comunas.

La emergencia se produjo en medio de intensas precipitaciones que provocaron la activación de quebradas y el desborde de un cauce. Las imágenes difundidas durante la tarde mostraron la fuerza de la corriente, que avanzó por las calles y dejó automóviles a merced del agua, además de importantes acumulaciones de barro en distintos puntos del sector.

La situación obligó a interrumpir el tránsito y movilizó a equipos de emergencia para asistir a los afectados.

Las autoridades informaron sobre personas lesionadas entre ellas un menor de edad que sufrió una fractura, además de vecinos que quedaron atrapados en sus viviendas por la acumulación de sedimentos.

El gobierno chileno declaró zona de catástrofe para Las Condes y el Servicio Nacional de Prevención y Respuesta ante Desastres (Senapred) activó la alerta roja en otras 9 comunas de la Región Metropolitana ante la emergencia y el riesgo de nuevas remociones de material. Ellas son San José de Maipo, Puente Alto, Pirque, La Florida, Peñalolén, La Reina, Lo Barnechea, Vitacura y Colina.

Una corriente de barro avanzó por las calles de San Carlos de Apoquindo

El aluvión se concentró en el sector precordillerano de Las Condes, donde las precipitaciones intensas desencadenaron una crecida repentina. De acuerdo con los antecedentes difundidos por las autoridades, el fenómeno estuvo asociado a la activación de quebradas y al desborde de un cauce en las inmediaciones de Quebrada Honda.

El director regional de Senapred en la Región Metropolitana, Miguel Muñoz, confirmó que la emergencia afectaba especialmente a las calles General Blanche, Quebrada Honda y avenida La Plaza Sur.

La fuerza del agua y el barro se hizo visible en distintos registros que circularon durante la tarde, con vehículos desplazados por la corriente y calles completamente cubiertas de sedimentos.

La corriente también alcanzó otros sectores conectados con esa zona. Entre las vías afectadas se mencionaron Camino El Alba y Álvaro del Portillo, donde los anegamientos y la acumulación de material complicaron la circulación y el acceso a viviendas y establecimientos.

El episodio se desarrolló con una rapidez que dejó poco margen de reacción. El agua no se limitó a inundar la calzada: avanzó cargada de barro, piedras, ramas y otros materiales, con fuerza suficiente para desplazar vehículos y superar los límites habituales de las calles.

Qué dijo el presidente Kast sobre el aluvión

“Estamos enfrentando una emergencia de activación muy rápida en Las Condes con grave afectación a vehículos y viviendas en algunas calles producto de un aluvión de agua y barro. El delegado ya está en terreno y el ministro De Grange, el Subdere Figueroa y los distintos equipos del Ministerio de Obras Públicas se están trasladando al lugar para tomar medidas urgentes”, apuntó el presidente de Chile, José Antonio Kast, en su cuenta de X.

Las imágenes del aluvión mostraron vehículos arrastrados por el agua

Uno de los aspectos más impactantes de la emergencia fue la fuerza de la corriente sobre los automóviles que se encontraban en las calles. Los videos registrados por testigos mostraron vehículos particulares desplazados por el torrente, mientras el agua y el barro avanzaban por la calzada.

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Entre las escenas que circularon también apareció un colectivo del sistema público RED, arrastrado por el caudal. La situación dejó en evidencia la peligrosidad de intentar atravesar una corriente de este tipo, incluso en calles urbanas pavimentadas.

Las grabaciones permiten dimensionar la velocidad con la que el agua ocupó las vías y la cantidad de sedimentos que transportaba. A medida que el flujo descendía desde la zona precordillerana, el barro se extendía por distintos sectores y dificultaba tanto el tránsito como las tareas de asistencia.

La circulación debió ser interrumpida en en los puntos más complicados. Las autoridades recomendaron evitar los sectores afectados y no acercarse a las zonas donde continuaban las tareas de emergencia, mientras los equipos evaluaban las consecuencias del fenómeno.

Una clínica y una universidad quedaron afectadas

El aluvión también alcanzó instalaciones importantes de San Carlos de Apoquindo. Entre los establecimientos afectados se informó sobre la Clínica UC Christus, donde se registraron inundaciones, y la Universidad de los Andes, cuyo campus sufrió las consecuencias de la acumulación de agua y barro.

La situación generó preocupación por el impacto en espacios que reciben diariamente a pacientes, trabajadores, estudiantes y visitantes. En el caso de los establecimientos sanitarios, la presencia de agua y sedimentos en las instalaciones representa una complicación adicional durante una emergencia que demanda atención médica y coordinación de los equipos de rescate.

Además de los edificios institucionales, numerosas viviendas resultaron inundadas. La alcaldesa de Las Condes, Catalina San Martín, informó que había vecinos atrapados y pidió a la población que evitara salir de sus casas si no era necesario, mientras personal municipal, Bomberos y Carabineros se dirigían a los sectores más afectados para asistir a quienes necesitaban ayuda

Heridos tras el aluvión en Santiago de Chile

Los primeros reportes oficiales y periodísticos dieron cuenta de personas lesionadas como consecuencia del aluvión. Entre los afectados se encontraba un menor con una fractura, aunque la situación permanecía en desarrollo y los equipos de emergencia continuaban trabajando en el lugar.

La acumulación de barro dejó a personas aisladas en sus viviendas, por lo que una parte central del operativo estuvo orientada a llegar hasta esos domicilios y asistir a los vecinos. El despliegue incluyó a bomberos, carabineros y personal especializado del Grupo de Operaciones Policiales Especiales (GOPE).

Las autoridades también solicitaron que la población no se acercara a los puntos comprometidos. La recomendación buscaba evitar nuevos riesgos en calles cubiertas de sedimentos y en sectores donde la circulación del agua podía continuar afectando la infraestructura.

En las primeras horas de la emergencia no todas las consecuencias estaban cuantificadas. La cantidad de viviendas dañadas, las pérdidas materiales y el alcance de las afectaciones en los establecimientos debían ser evaluados a medida que avanzaran las tareas de asistencia y limpieza.

El incendio forestal que había dejado los cerros sin vegetación

La alcaldesa Catalina San Martín recordó que el riesgo asociado a la quebrada ya había sido advertido después de un incendio forestal que afectó durante el verano a los cerros de San Carlos de Apoquindo. Según los antecedentes difundidos, el fuego consumió alrededor de 1.000 hectáreas y dejó sectores de la ladera con una importante pérdida de vegetación.

Ese antecedente resulta relevante para comprender por qué un episodio de lluvias intensas puede desencadenar un aluvión con una elevada carga de sedimentos. La vegetación ayuda a retener el suelo y a reducir la velocidad con la que el agua se desplaza por las laderas. Cuando desaparece por un incendio, el terreno puede quedar más expuesto a la erosión.

En esas condiciones, las precipitaciones pueden arrastrar tierra suelta, piedras, restos vegetales y otros materiales hacia las quebradas. Si el volumen de agua aumenta rápidamente, el flujo puede adquirir suficiente fuerza para transportar esos sedimentos hasta las zonas urbanizadas.

De todos modos, la magnitud del episodio y el peso específico de cada factor deben establecerse a partir de las evaluaciones técnicas. El antecedente del incendio aporta una explicación posible sobre la disponibilidad de material suelto, pero no reemplaza el análisis de las precipitaciones, el comportamiento de los cauces y las condiciones del terreno.

Por qué la lluvia puede transformarse en un aluvión

Los aluviones son flujos rápidos que pueden transportar agua, barro, rocas y restos de vegetación por quebradas y laderas. A diferencia de una inundación causada únicamente por la acumulación de agua, estos fenómenos movilizan grandes cantidades de sedimentos y pueden golpear con fuerza todo lo que encuentran a su paso.

En este caso, las intensas precipitaciones concentradas en la precordillera provocaron la activación de quebradas y el desborde de un cauce. La combinación entre el agua acumulada, la pendiente del terreno y el material disponible favoreció el descenso de una corriente capaz de alcanzar calles, vehículos y edificios.

Otro factor que debe considerarse es la altura a la que se registra la isoterma cero, es decir, el nivel atmosférico en el que la temperatura alcanza los cero grados. Cuando esa altura es elevada, puede llover en sectores cordilleranos donde en otras condiciones parte de la precipitación caería como nieve. Eso puede incrementar el aporte de agua líquida a las cuencas de montaña.

Las condiciones meteorológicas y geológicas de la zona requieren un análisis técnico para determinar cuánto influyó cada elemento en el aluvión de Las Condes. Lo que quedó expuesto durante la emergencia fue la rapidez con la que una lluvia localizada puede desencadenar una corriente de barro en un área precordillerana.

Alerta roja y despliegue de los equipos de emergencia

Senapred confirmó la emergencia y dispuso medidas de respuesta ante el riesgo generado por las precipitaciones y la activación de quebradas. La alerta roja alcanzó a distintas comunas de la Región Metropolitana, mientras las autoridades coordinaban la asistencia y la evaluación de los daños en Las Condes.

El gobierno chileno declaró zona de catástrofe para la comuna con el objetivo de facilitar la movilización de recursos para enfrentar las consecuencias del fenómeno. El operativo incluyó a Bomberos, Carabineros, personal del GOPE y equipos municipales, además de gestiones para disponer de maquinaria destinada a remover sedimentos y recuperar la circulación en los sectores afectados.

La alcaldesa pidió a los vecinos permanecer en sus casas si no tenían una necesidad urgente de salir y seguir las indicaciones oficiales. También se insistió en que las personas no se acercaran a las zonas inundadas, donde el agua y el barro podían seguir representando un peligro.

La emergencia dejó al descubierto la vulnerabilidad de los sectores urbanos ubicados junto a quebradas y cauces precordilleranos. Mientras continuaban las tareas de asistencia y evaluación, las autoridades debían determinar el alcance de los daños y establecer las condiciones necesarias para avanzar con la limpieza y la recuperación de las áreas afectadas.

En pocas palabras

  • Aluvión en Las Condes: un torrente de barro y agua descendió de la precordillera, arrastrando autos y dejando viviendas anegadas.
  • Emergencia y damnificados: se reportaron varios lesionados, personas atrapadas, y daños en una clínica y una universidad.
  • Alerta roja: intensas lluvias activaron quebradas; se declaró zona de catástrofe y se activó alerta roja en la Región Metropolitana ante nuevos episodios.
Resumen generado por Thinkindot AI

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