Historias

Alumnos, padres y docentes de Lavalle corren 7 kilómetros en pleno desierto con un solo propósito

Organizado por una escuela en pleno secano lavallino, casi 200 chicos y exalumnos se ponen las zapatillas para correr juntos 7 kilómetros

Editado por Cecilia Corradetti
corradetticecilia@gmail.com

En San Miguel de los Sauces no hay semáforos, colectivos que pasen todos los días ni multitudes esperando en una largada. Hay monte, tierra, puestos dispersos y kilómetros de secano. Pero una vez al año, en este rincón de Lavalle, el paisaje cambia: chicos, docentes, familias, egresados y vecinos se ponen las zapatillas y salen a correr, trotar o caminar juntos. Son 7 kilómetros en medio del desierto lavallino. Siete kilómetros que, más que una competencia, funcionan como una enorme excusa para encontrarse.

La cita será este viernes 18 de septiembre, desde las 9, cuando la escuela 4-254 Cayé Hane de San Miguel de los Sauces realice la XIV edición de la Maratón “Uniendo las raíces de nuestro pueblo”, una propuesta que nació en 2011 y que con los años se convirtió en una de esas actividades que la comunidad espera y prepara con entusiasmo. Uno de los organizadores es el profesor Lucas Lucero.

Los chicos ya están ejercitando para llegar a los 7 kilómetros.

“Uniendo las raíces de nuestro pueblo” no es solamente el nombre de la maratón. Es, en buena medida, lo que sucede cada vez que se pone en marcha.

La directora de la escuela, Alejandra Fiaschi, cuenta que actualmente tienen 75 estudiantes y que 73 de ellos viven albergados en la institución. Solamente dos son alumnos externos que viven cerca. El resto llega desde distintos puntos del secano, porque San Miguel de los Sauces es un pueblo pequeño y los estudiantes provienen también de los puestos y parajes de la zona.

En pleno desierto de Lavalle, una maratón para todos

Llegan desde lugares como La Majada, El Retamo y El Retiro, entre otros, gracias al transporte escolar que paga el Gobierno. No hay transporte público que llegue hasta allí con frecuencia: apenas existe un servicio semanal.

Por eso, cuando llega el día de la maratón, la escuela se convierte todavía más en ese punto de encuentro que habitualmente representa para las familias del secano.

Y no participan solamente los 75 alumnos.

“Viene la escuela completa de Lagunas del Rosario, que son cerca de 70, más exalumnos”, cuenta Fiaschi.

A la carrera llegan participantes desde lugares como La Majada, El Retamo y El Retiro, entre otros, gracias al transporte escolar que paga el Gobierno.

La postal es difícil de imaginar sin pensar en el paisaje: estudiantes de distintas edades, docentes, familias y antiguos alumnos recorriendo juntos 7 kilómetros por los caminos del desierto de Lavalle. Algunos corren. Otros trotan. Otros caminan. Y no importa demasiado quién llega primero.

De hecho, uno de los objetivos que persigue la propuesta es justamente que nadie quede atrás.

Claudia Calvente, orientadora social de la escuela, explica que la maratón busca fomentar hábitos saludables, pero también fortalecer valores como la solidaridad y el compañerismo. Y hay una escena que resume perfectamente ese espíritu: muchas veces, quienes llegan primero esperan a sus compañeros para cruzar juntos la meta.

Porque acá la carrera no termina cuando uno llega. Termina cuando llegan todos.

Una iniciativa en el desierto de Lavalle que suma adeptos

La iniciativa nació hace 14 años por impulso de la profesora de Educación Física Margarita García. Desde entonces fue creciendo hasta convertirse en una tradición de la comunidad educativa. En 2017, incluso, el Honorable Concejo Deliberante de Lavalle la declaró de interés departamental.

La iniciativa nació hace 14 años por impulso de la profesora de Educación Física Margarita García.

Pero más allá de cualquier reconocimiento, hay algo que explica su permanencia: la maratón también es un reencuentro.

Los exalumnos regresan a la escuela, vuelven a encontrarse con sus docentes y recorren nuevamente un lugar que forma parte de sus historias. Se suman las familias y también quienes están a punto de ingresar a la secundaria.

Es una carrera, sí, pero también una especie de fotografía anual de la comunidad.

Los exalumnos regresan a la escuela, vuelven a encontrarse con sus docentes y recorren nuevamente un lugar que forma parte de sus historias. Se suman las familias y también quienes están a punto de ingresar a la secundaria.

San Miguel de los Sauces está a unos 178 kilómetros de la ciudad de Mendoza y forma parte del secano lavallino, una zona atravesada por la cultura y la historia huarpe. Allí la escuela cumple un papel que va mucho más allá de las aulas. Es espacio de enseñanza, pero también de encuentro, contención y pertenencia para chicos que viven a muchos kilómetros unos de otros.

Los 73 alumnos albergados hacen de la escuela su lugar durante buena parte de la semana. Allí estudian, comen, duermen y comparten buena parte de su vida cotidiana. Los otros dos alumnos llegan desde las inmediaciones.

El secano de Lavalle se llena de movimiento

Por eso una actividad como esta tiene un significado especial.

Durante unas horas, el secano se llena de movimiento. Las zapatillas levantan polvo, aparecen las risas, las charlas, los saludos y los abrazos de quienes se vuelven a encontrar. El recorrido de 7 kilómetros atraviesa un paisaje que puede parecer inmenso y solitario, pero que ese día tiene algo diferente: está lleno de gente.

La propuesta tampoco pretende formar atletas. La consigna permite correr, trotar o simplemente caminar.

Lo importante es llegar. Y llegar acompañado.

La propuesta tampoco pretende formar atletas. La consigna permite correr, trotar o simplemente caminar.

“Lo significativo es que no solo participan estudiantes y docentes, también es un reencuentro con egresados, con familias enteras que se suman”, explica Calvente.

Hay una frase que sintetiza la mirada de quienes sostienen el proyecto: seguir creyendo en los estudiantes porque ellos son los protagonistas y el futuro.

Quizás por eso la maratón fue creciendo con los años. Porque en un lugar donde las distancias son enormes y donde trasladarse puede ser una dificultad cotidiana, encontrar un motivo para juntarse tiene un valor enorme.

Este viernes se pone en marcha la maratón

El viernes 18, desde las 9 de la mañana, volverán a ponerse en marcha.

La escuela Cayé Hane será nuevamente el punto de partida y el secano, el escenario. Algunos saldrán corriendo con toda la energía. Otros encontrarán su ritmo.

Serán 7 kilómetros.

Pero, en realidad, serán muchos más los caminos que se vuelvan a unir.

Porque en San Miguel de los Sauces correr no es solamente correr. Es volver a la escuela, reencontrarse con los amigos, abrazar a un exalumno, compartir con una familia vecina y recordar que, aun en medio de un territorio enorme y de distancias que a veces parecen interminables, hay algo que mantiene unida a la comunidad.

Una vez más, el secano lavallino tendrá su propia carrera.

Y la meta será llegar juntos.

En pocas palabras

  • Maratón comunitaria: casi 200 personas correrán 7 kilómetros en el secano lavallino.
  • Unión y valores: la carrera busca fortalecer lazos, solidaridad y compañerismo en la comunidad.
  • Tradición escolar: la XIV edición de la maratón busca ser un punto de encuentro para estudiantes y exalumnos.
Resumen generado por Thinkindot AI

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