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Los abuelos en cuarentena y el inminente peligro de la depresión

Editado por Raúl Adriazola
adriazola.raul@diariouno.com.ar
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La cuarentena se extiende y los chicos se aburren o se vuelven locos por el encierro. Los esposos se pelean y toda la familia ya siente los efectos de más de 50 días de aislamiento social, pero quienes más lo sufren son los abuelos. Para colmo algunas medidas se van flexibilizando con el agravante de que son los últimos que podrán retomar la vida normal, por ser el grupo de riesgo más vulnerable. Sobre ellos pende algo peor que el virus Covid-19, y es la depresión.

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La licenciada en Psicología Vanesa Lorenzo (matrícula 3.252) se especializa en adultos mayores, y la situación que vive este grupo de riesgo, considera que es doble. "En Mendoza hay pocas posibilidades de que se contagien de coronavirus; el peligro más real e inminente es la depresión", disparó la profesional.

Un peligro más tangible que el Covid-19

"Esta una situación delicada. Yo a los viejitos los veo en sus casas, pero ahora por la cuarentena no se puede. He tenido algunas consultas telefónicas, pero no todos los adultos manejan las videollamadas o redes sociales, y en muchos casos no están los hijos para ayudarlos", analizó Vanesa respecto a la situación de los mayores.

"Es muy triste la situación en que encuentro a la mayoría. Es como que han perdido el sentido de la vida. No están trabajando, depositan sus energías e interés en sus nietos, y no los pueden ver. No pueden hacer sus actividades sociales. Todo lo que los viejitos hacen para sobrellevar la vejez, se les corta para tener que estar encerrados en sus casas, y muchos de ellos en soledad", dijo la especialista.

Respecto a si se pudieron tomar precauciones al inicio de la cuarentena, Lorenzo detalló: "A todos, antes que comenzara la cuarentena, les entregué cuadernos de estimulación cognitiva, para que hagan crucigramas, hagan actividades y tengan más o menos una rutina para que no lo pasen acostados o sólo viendo televisión", dijo.

La franja etaria de los ancianos es heterogénea, y no a todos afecta igual. Algunos se adaptan más rápido que otros y cambian su vida, pero la mayoría no puede. "Algunos se fortalecen. Pero el problema es para que el que maneja las herramientas para usar los medios de comunicación, o no los tienen, o lo que es peor, no ven bien o no escuchan", explicó Vanesa.

La soledad es una carga enorme para los adultos mayores, y hasta el más mínimo contacto humano les resulta trascendente. "Hay algunos abuelos que tienen como actividad más importante del día la visita del kinesiólogo, psicólogo o el médico. Otros tienen como diversión hacer las compras. Ahora, encerrados en casa, comienza la situación en la que no le encuentran sentido a la vida, y dicen para qué seguir viviendo así", confesó la profesional.


“Entrar en la vejez es como un duelo. Entonces, el que de alguna forma se había adaptado a eso se encuentra con esta situación. Hay muchos viejitos que sufren depresión sin estar diagnosticados", disparó la especialista sobre esta preocupante situación.

Una llamada les puede cambiar el día. Por ahí, llamarla y decirle "abuelita, necesito la receta de tal comida que no la sé hacer. Dámela vos que sabes". Entonces ellas se sienten importantes. Además es mejor pedirles que las manden por escrito, para tenerlos en actividad.

Finalmente Vanesa Lorenzo explicó que las autoridades ya deberían estar pensando en flexibilizar su rubro para poder atender a sus pacientes. "Tomando las medidas de profilaxis adecuadas se puede visitar en su domicilio a los ancianos. Ellos lo necesitan mucho", concluyó.

Testimonios que preocupan

"Siento muchas veces ganas de salir corriendo. No me importa si me meten presa o me multan. No puedo salir a hacer mis actividades ni abrazar a mis nietos. Me vienen a visitar de a uno y me saludan desde la puerta, con la reja cerrada. Estoy sola todo el día y no tengo mucho para hacer aquí adentro", dijo Hilda, de 78 años, viuda, que en su vida normal visita una vez por semana a las internas del penal de El Borbollón enseñándoles costura o tejido. También integra un coro.

"Muchas veces no he tenido ganas de levantarme de la cama. Mis hijos están en Europa y mi esposo falleció hace tres años. Si no fuera por las llamadas de mi hija y mis nietos, no sé que habría hecho. Es muy triste llegar a esta etapa de mi vida y tener que vivir esto. Es como ya haber muerto", dijo con mucha tristeza Elvira, de 81 años, que tiene depresión y se contacta con su psicólogo vía Whatsapp.

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Algunos tips fundamentales

La realidad que están vivenciando los abuelos

  • Sensación de soledad y desamparo por el aislamiento social
  • Sentimiento de desesperanza frente a la situación
  • Exceso de información catastrófica en los noticieros y posibles errores en la interpretación
  • Temor por la salud de su familia
  • Temor a la posibilidad de enfermedad y muerte
  • Disminución de deseo vital debido a la falta de actividades que rutinariamente realizaban

Recomendaciones

  • Sostener una mínima rutina que los puede ayudar, con tareas diferentes asignadas para cada día. Resolución de sopas de letras, crucigramas o diversas actividades de estimulación cognitiva. Incluso juegos de cartas o de mesa.
  • Llamadas diarias de hijos, nietos o amistades.
  • Solicitarles ayuda con diferentes cosas cotidianas, como la preparación de alguna comida o reparación de algún elemento.
  • Llevarles cosas para tejer, coser, arreglar, cocinar, solicitándoles ayuda con eso
  • Recordarles la toma de medicación: ayudarlos en la programación de alarmas en los teléfonos o recordatorios escritos

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