¿Qué alimentos nunca debería guardar en la puerta de la heladera?
Existe una lista larga de alimentos animales, lácteos y vegetales que nunca se tienen el almacenar en la puerta de la heladera. No es un simple capricho. La heladera se organiza por zonas o sectores en los que varía el frío.
Teniendo en cuenta esto, podemos definir como las zonas más frías, la parte inferior trasera, justo por encima de los cajones de frutas; y la parte superior trasera y delantera, por debajo del congelador. En las partes más frescas de la heladera es donde solemos guardar las carnes, los lácteos y todo tipo de alimento que requiera temperaturas inferiores.
¿Qué pasa entonces con la puerta de la heladera? Esta zona del electrodoméstico tiene dos problemas fundamentales: está expuesta a una variación de temperaturas, por el constante abrir y cerrar; y es una zona que no resiste tanto peso y tiende a caerse con el paso de los años.
Partiendo de lo anterior, los alimentos que son muy pesados o los productos que requieren una refrigeración constante sin interrupciones, nunca deberían ir en la puerta de la heladera. Tres ejemplos de ello son:
- Las carnes de cualquier tipo. La carne es pesada, requiere mucho frío y no tiene que estar en contacto directo con otros alimentos, ya que se puede generar contaminación cruzada.
- Botellas de bebidas muy grandes y llenas. Este tipo de alimento no requiere mucho frío, pero viene en un envase pesado. Si colocamos 4 botellas de gaseosa en la puerta, el electrodoméstico se puede deteriorar.
- Y por último, nunca deberías colocar lácteos en la puerta de la heladera. Estos alimentos necesitan frío constante y sin variaciones de ningún tipo.
Lo mejor es usar esta zona de la heladera para almacenar alimentos más simples y que sobrevivan a la variación de temperatura. Puedes colocar algunas botellas pequeñas, aderezos, golosinas y huevos.
Consejos y recomendaciones para mantener la heladera siempre ordenada y limpia
- Guarda los alimentos crudos o las sobras de comida, siempre en recipientes herméticos.
- Ordena los alimentos según la fecha de vencimiento, colocando los más próximos a vender delante.
- Realiza una limpieza mensual para descartar alimentos en mal estado o alimentos que no vas a consumir.
- Nunca coloques carne encima de otros productos en la heladera.




