Seguro que alguna vez te ha pasado de preparar el almuerzo o la cena y que decidiste guardar las sobras en la heladera. Sin embargo, te paraste a pensar si esa comida la guardaste estando fría o caliente.
Aunque no lo creas, guardar la comida caliente en la heladera es perjudicial para la salud y para el funcionamiento del electrodoméstico, y a continuación te explicamos por qué.
¿Por qué no debes guardar la comida caliente en la heladera?
Según el Instituto Nacional de Salud de Perú, el calor de los alimentos recién cocinados se propaga en el interior de la heladera, lo que puede afectar la temperatura general en su interior.
De esta manera, la heladera deberá trabajar el doble para poder enfriar tanto los alimentos calientes como los fríos ya presentes, lo que puede llevar a un mayor consumo de energía y menor eficiencia del aparato.
Por otro lado, el cambio brusco de temperatura en los alimentos (es decir, pasar del calor al frío), crea un ambiente propicio para la aparición de bacterias y gérmenes en la comida.
Además, los alimentos calientes liberan vapor y elevan los niveles de humedad en la heladera. Este exceso de humedad puede condensarse en las superficies frías de la heladera, y esto hace que los alimentos cercanos se deterioren más rápidamente, lo que afecta su textura y sabor.
Según la Dirección General de Salud Ambiental (DIGESA), los alimentos que no se mantienen a una temperatura constante corren el riesgo de perder nutrientes esenciales y de volverse más susceptibles a la contaminación. Es por ello que es crucial, luego de cocinar un alimento, esperar a que el mismo se enfríe o esté a temperatura ambiente, antes de colocarlo en la heladera.
Si no tienes tiempo para esperar a que la comida se enfríe o se entibie sola, puedes colocar el recipiente en un baño María inverso. Solo tienes que sumergirlo en agua fría o con hielo para acelerar el enfriamiento.






