Mucho antes de que las Malvinas quedaran asociadas para siempre con la guerra de 1982, un piloto argentino protagonizó una escena que parecía salida de una película. El 8 de septiembre de 1964, Miguel Fitzgerald cruzó el Atlántico Sur en una pequeña avioneta, aterrizó en las islas y colocó una bandera argentina.
18 años antes de la guerra de Malvinas llegó en una avioneta a las islas y clavó bandera argentina
En 1964, el piloto Miguel Fitzgerald cruzó el Atlántico Sur en una avioneta para izar la bandera argentina en las islas, un acto que generó repercusión internacional.
Tenía 38 años y había decidido realizar el viaje prácticamente en secreto hacia Malvinas. Fitzgerald volaba un Cessna 185 de un solo motor, bautizado “Luis Vernet”. Había partido desde Río Gallegos y, para evitar que su verdadero destino fuera conocido antes de tiempo, había informado que continuaría hacia Ushuaia. Sin embargo, su objetivo era otro.
Recomendadas
Malvinas: el piloto que cruzó el Atlántico en avioneta y clavó bandera argentina
El viaje no tenía el respaldo de una operación militar ni formaba parte de una misión oficial del Gobierno argentino. Era una iniciativa personal de Fitzgerald, un piloto comercial que ya había realizado otros vuelos de larga distancia. Después de varias horas sobre el Atlántico Sur, consiguió llegar a las islas y aterrizó en la pista utilizada para carreras de caballos, cerca de Puerto Stanley.
Una vez en tierra, la escena duró apenas unos minutos. Fitzgerald colocó una bandera argentina en un pequeño mástil y entregó a un isleño una proclama dirigida a las autoridades locales. El documento expresaba su posición sobre la soberanía de Malvinas y presentaba el aterrizaje como una acción simbólica. Poco después, volvió a subir a su avioneta y emprendió el regreso al continente.
Llegó solo en una avioneta y permaneció apenas unos minutos
Había, además, una coincidencia particular, era el día de su cumpleaños. Fitzgerald había cumplido 38 años mientras realizaba el vuelo que terminaría convirtiéndolo en una figura conocida en Argentina. Después de regresar a Río Gallegos fue recibido por una multitud y los medios comenzaron a contar la historia del hombre que había llegado solo hasta las islas.
El episodio ocurrió, además, en un momento especialmente sensible. Ese mismo septiembre de 1964 comenzaban en las Naciones Unidas las discusiones vinculadas con la cuestión de las Malvinas y la situación colonial del archipiélago. La acción de Fitzgerald tuvo repercusión internacional y Gran Bretaña presentó una protesta ante la ONU.
En Argentina, el piloto fue recibido como un héroe, aunque el vuelo también tuvo consecuencias administrativas ya que se inició un sumario porque su recorrido no coincidía con el plan de vuelo declarado ante las autoridades aeronáuticas. Finalmente recibió una suspensión breve de su licencia.
La historia no terminó allí. Dos años después, en 1966, otro grupo argentino llegaría a las Malvinas en una operación completamente diferente, cuando un comando desvió un avión de Aerolíneas Argentinas y lo hizo aterrizar en la pista de carreras de caballos de Stanley. El episodio, conocido como Operativo Cóndor, tuvo una dimensión política y de seguridad muy distinta. Pero el vuelo de Fitzgerald quedó como uno de los episodios más singulares ocurridos antes de la guerra.
En pocas palabras
- Piloto argentino: En 1964, Miguel Fitzgerald voló una avioneta a Malvinas y plantó una bandera argentina.
- Acto simbólico: El vuelo secreto buscaba afirmar la soberanía argentina en las islas, generando repercusión.
- Contexto histórico: El episodio ocurrió antes de la guerra y coincidió con debates en la ONU sobre Malvinas.