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¡Qué ricos!

Cómo hacer malfattis de espinaca y ricota: la receta de las pastas caseras que nunca fallan

Esta receta es una de las más buscadas por los amantes de la gastronomía de Italia, porque se trata de una preparación con un sabor único

Por Miguel Guayama

Cuando llega el fin de semana, el cuerpo nos pide un buen plato de pastas. Sin embargo, la idea de enharinar toda la cocina y estirar masa puede dar un poco de pereza. Es ahí donde entran en escena los verdaderos héroes de la gastronomía de Italia: los malfattis, hechos con una sencilla receta.

Su nombre lo dice todo: malfatti significa literalmente "mal hechos" en Italia. A diferencia de los ñoquis o los sorrentinos, esta receta no busca la simetría ni la perfección visual.

Su encanto radica justamente en su forma irregular y rústica. Pero que su nombre no te engañe; lo que tienen de "desprolijos", lo tienen de sabrosos. Son bocados tiernos, ligeros y que, si se hacen bien, se deshacen en la boca.

A continuación, la receta definitiva para prepararlos en casa y sorprender a la familia.

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Receta de malfattis de espinaca y ricota, ingredientes

Ingredientes (para 4 personas)

  • Espinaca fresca: 2 atados grandes (también podés usar 500 g de espinaca congelada).
  • Ricota: 500 g (entera o magra, pero es fundamental que esté bien seca).
  • Huevo: 1 unidad (o 2 yemas).
  • Queso rallado: 100 g (un buen parmesano, sardo o reggianito).
  • Harina 0000: 150 g aproximadamente (la cantidad exacta dependerá de la humedad de la masa).
  • Condimentos: sal, pimienta negra recién molida y una pizca generosa de nuez moscada.
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Receta de malfattis de espinaca y ricota, paso a paso

  1. El secreto está en escurrir: si usás espinaca fresca, lavala bien y cocinala al vapor o en una sartén tapada con el agua que le queda del lavado (evitá hervirla para que no absorba mucha agua). Una vez cocida, debala enfriar y escurrila con las manos apretando fuerte hasta sacarle todo el líquido posible. Picala bien chiquita. Nota: Si usás ricota muy húmeda, ponela un rato en un colador o prensala con un paño limpio.
  2. El armado de la masa: en un bol amplio, colocá la espinaca picada, la ricota desgranada, el huevo entero, el queso rallado y los condimentos (sal, pimienta y nuez moscada). Mezclá todo hasta integrar bien los sabores.
  3. La incorporación de la harina: acá está la clave para que no queden duros: agregá la harina de a poco. No tenés que amasar, simplemente integrar con una espátula o cuchara hasta lograr una masa tierna que se pueda manipular. Si te pasás de harina, quedarán pesados.
  4. Darles forma (o "malformarlos"): con la ayuda de dos cucharas (como si hicieras quenelles) o con las manos apenas enharinadas, tomá porciones de la masa y formá bolitas rústicas del tamaño de una nuez grande. Andá dejándolas sobre una placa o fuente espolvoreada con harina.
  5. La cocción: poné a hervir abundante agua con sal en una olla grande. Cuando rompa el hervor, echá los malfattis en tandas para que no baje la temperatura del agua. Vas a saber que están listos cuando suban a la superficie (suele tardar entre 2 y 3 minutos). Retiralos con una espumadera con cuidado.
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El consejo para el emplatado de la receta

Estos malfattis combinan a la perfección con una salsa fileto ligera, una salsa rosa o simplemente gratinados con crema de leche, abundante queso parmesano y un toque de pimienta negra por encima.

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