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¿Por qué no son drásticos con el uso de mascarillas para toda la población?

Editado por Carlos Hernández
hernandez.carlos@grupoamerica.com.ar

Mientras son cada vez más los científicos en el mundo que están recomendando el uso extendido de la protección, en Mendoza las autoridades lo siguen relativizando.

Desde el Ministerio de Salud sostienen que los barbijos son para protección exclusiva de los médicos y de quienes están en contacto con enfermos. Y además, lo recomiendan a las personas que presenten síntomas para que no contagien a los demás.

Argumentan que son insumos críticos y que no existe circulación local del virus. También afirman que no sirve para protegerse de los contagios, pero sí para para que las personas portadoras no diseminen el virus. Esto es lo que dicen las autoridades locales.

En el ámbito nacional el presidente Alberto Fernández tampoco se ha jugado terminantemente a favor del uso de barbijos, pero dijo que no estaría demás: "lo que abunda no daña", fue el remate de su declaración a un medio porteño.

Por su parte, la OMS -entre otras ambigüedades- pasó de desaconsejar el uso de los protectores a no rechazarlo y, últimamente, a sugerirlo tímidamente.  Por otro lado, unos cuantos voceros científicos desestimaban su uso, inicialmente,  por la escasez de insumos y por considerar que la mala calidad, o la manipulación inapropiada de los barbijos, podrían ocasionar problemas mayores. También, se consideraba que la población podría caer en la falsa creencia de que el aislamento sería innecesario y así relajarse.

Lo último que ha declarado la OMS, a través de su director, Tedros Adhanom Ghebreyesus, es que "las máscaras por sí solas no pueden detener la pandemia". Pero "pronto el organismo emitirá directrices sobre la necesidad de que los países establezcan barbijos para luchar contra el coronavirus", anunció.

Repasemos algunas conclusiones acerca de todas las argumentaciones citadas:

  • Si el organismo internacional "pronto" lo va a prescribir, ¿por qué no lo hace ya?
  • Si el barbijo es para no contagiar a los demás, entonces usémoslo todos, porque nadie sabe quién de nosotros puede ser portador presintomático o asintomático.
  • Si los agentes de la salud lo deben utilizar para su protección, entonces adoptemos todos esa premisa para protegernos también nosotros.
  • Si son insumos críticos, pues firmen un decreto para establecer la prioridad de provisión para ser distribuidos por el Ministerio. Y los demás usemos el remanente que quede para el circuito comercial, o artículos de otra línea de producción o confeccionrmos los barbijos en forma casera. O las máscaras que tienen la forma de los que utilizan los soldadores. Opciones alternativas hay muchas.
  • Si no hay circulación local sostenida, en buena hora, adoptemos la medida protectora antes de que el virus tenga circulación comunitaria. O sea, igual que la cuarentena que se adopta en forma preventiva, justamente, para atenuar la circulación veloz del virus. 

Y si la gente no sabe usar los barbijos, eduquen, hagan campañas que lleguen a todos explicando cómo hacerlo. Si se hace con material casero, den instrucciones con consejos prácticos y mediante tutoriales. Utilicen los medios, viralicen las instrucciones necesarias.

¿Que no es una solución mágica? Es obvio, pero por las dudas sigan promoviendo la concientización, junto al resto de las medidas de aislamiento, lavado de manos, desinfección,  distanciamiento. En fin, todas las precauciones que se vienen difundiendo.

Póntelo, pónselo

Si la OMS en breve se va a pronunciar expresamente sobre el uso de los barbijos, es extraño que no lo haga ahora, quizás esperando vaya a saber qué evidencia científica más, porque sobran experiencias positivas en países asiáticos y no son pocos los epidemiólogos que lo están recomendando.

Entre la profusa información que está al alcance en internet, se puede citar al New England Journal of Medicine, donde el médico Harvey Fineberg, ex rector de Harvard, indica seis pasos necesarios en la lucha contra el coronavirus y, en uno de ellos, prescribe que se provea de máscaras a toda la población.

Está claro que la lucha hay que darla en varios frentes. En Radio Nihuil tuvimos la oportunidad de entrevistar al director del Malbrán, Pascual Fidelio, el bioquímico que tiene a cargo al equipo que logró secuenciar el genoma SARS COV-2, e identificar tres cepas distintas de transmisión en pacientes argentinos. Es una tarea de investigación que en combinación con científicos de distintas naciones buscan asegurar la calidad del diagnóstico, completar la vigilancia epidemiológica y llegar a la vacuna contra el virus que va mutando mientras suma víctimas. Esa búsqueda llevará tiempo, pero mientras tanto hay que seguir cumpliendo con las medidas preventivas que se han adoptado en el país.

En Mendoza las autoridades han actuado con premura y pericia. Es para destacar cómo se viene preparando el sistema de salud.  Se establecieron restricciones y controles tempranamente. Se tramitó la compra de respiradores -finalmente quedaron a disposición de la Nación- y prepararon los hospitales para tratar a los enfermos. Se adquirieron reactivos para realizar la mayor cantidad de testeos. 

Se comunica sobre el tema, se trabaja en el transporte -un sector crítico por la aglomeración de pasajeros-, funcionan todos los servicios esenciales, y se ha dispuesto la seguridad para el cumplimiento de la cuarentena. Aunque toda ayuda es insuficiente, se han establecido líneas especiales a través del Fondo de Transformación y Crecimiento. Con colaboración de las comunas, el Gobierno está alineado con la Nación en todo lo que concierne a la pandemia, mientras sigue tramitando recursos para atenuar la crisis económica. 

Se puede afirmar que, en general, todo está encaminado para afrontar la situación de la mejor manera posible, que según previsiones oficiales, tendrá el pico de contagios en mayo.

Por esto mismo, y según los propios argumentos esgrimidos por las autoridades del Ministerio de Salud, se hace imperioso que consideren la extensión del uso de barbijos o mascarillas de protección para toda la población, aun para los que se presumen sanos. Los fundamentos a favor están implícitos,  paradójicamente, en las mismas afirmaciones que hacen las autoridades. Se desprenden de lo que ellos mismos dicen de los barbijos.

La pandemia que estamos atravesando es inédita y el virus es nuevo. Hasta los especialistas están aprendiendo y es comprensible que haya dudas y reconsideraciones. Ahora, por la experiencia de ciertos países y el consejo de consagrados científicos, el uso de protectores no debería desestimarse ligeramente, siendo que puede significar nada menos que una pata estratégica para atenuar la curva ascendente de contagios.

Las autoridades tienen la última palabra, pero con el ánimo de contribuir, propongo que actuemos a tiempo, protejámonos todos sin más vueltas, con la misma disciplina con que cumplimos las demás disposiciones, antes de que la circulación comunitaria del coronavirus esté con nosotros.

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