Primer caso en más de 100 años

Sergio Marinelli, el único "gobernador del agua" de Mendoza que consiguió un segundo mandato

El superintendente general de Irrigación, Sergio Marinelli, estará a cargo del área durante el próximo lustro, tras renovar el cargo. En esta entrevista, su balance de la gestión y una síntesis de sus obsesiones

Sergio Marinelli cree que el siglo XXI requerirá que los mendocinos optimicen al máximo el uso del agua. A sus 64 años, este ingeniero agrimensor encara su segundo mandato al frente del Departamento General de Irrigación sabiendo que, de continuar en los niveles actuales, el consumo del líquido vital se volverá insostenible.

Es el primer superintendente general de Irrigación que extiende su periodo en la historia de la provincia, luego de que se creara el ente en 1916. Y aunque es de origen radical, asegura que se ha preocupado por que el agua se mantenga "fuera de la grieta".

"Las sequías te afectan aunque seas de la UCR, peronista, socialista o liberal -ironiza-; así que es mejor dejar las discusiones partidarias aparte".

En la audiencia pública que se hizo antes de extender su mandato, Marinelli cosechó más de 2.000 adhesiones y una sola impugnación, a raíz de un acueducto que no se concretó en San Rafael. Y cuando el Senado provincial aprobó la renovación de su cargo, la mitad de los peronistas dio su aval: un episodio atípico en la era de las acusaciones cruzadas y las retóricas encendidas.

-¿Cómo explica que buena parte del justicialismo haya apoyado su continuidad?

-Me esforcé por mantener mis temas fuera de la grieta y dialogué mucho con los intendentes. En ocasiones he discrepado con la oposición, sí. Pero lo he hecho de la misma manera en que lo haría con alguien de mi partido. Esa estrategia es muy importante, porque si se quieren tener políticas de Estado a largo plazo hay que lograr acuerdos en la Legislatura. Eso nos impulsa a consensuar.

-¿Usted me dice que el Justicialismo está colaborando con su gestión?

-Podría hacerlo más. Lucas Ilardo, el presidente del bloque del Frente de Todos en Senadores, me preguntó durante la reciente audiencia pública si yo estaba dispuesto a que ellos buscaran financiamiento. Sabemos que hoy la mayor parte de los préstamos internacionales, más allá de que la provincia sea quien después paga esos créditos, pasa por la gestión política del justicialismo, porque esas cosas las maneja la Nación. De modo que le respondí que sí, que aceptaba sus aportes con todo gusto.

Sergio Marinelli (2)irrigación.jpg
Sergio Marinelli dice que intentó dejar el agua

Sergio Marinelli dice que intentó dejar el agua "fuera de la grieta" en Mendoza.

El "plan B" de Portezuelo y los próximos proyectos

Por estos días, Irrigación tiene dos obras entre manos. Una es la modernización de la Hijuela Esteban, que cruza El Algarrobal, El Borbollón y El Pastal (en Las Heras) y ya está licitada.

La otra es un nuevo tramo de la Rama Chimbas del Río Tunuyán (en San Martín y Junín), que será licitado a fines de mayo y cuenta con apoyo del Banco Interamericano de Desarrollo (BID). Los dos proyectos facilitarán el riego en zonas productivas.

Pero Marinelli sabe que falta. Actualmente, en Mendoza se consume una media de 800 litros de agua diarios por persona. Algunas comunas de España gastan 130; y en México esa cifra oscila entre los 200 y los 400. "Es decir que en el mejor de los casos gastamos el doble y en el peor estamos seis veces por arriba de lo que deberíamos gastar", dice el funcionario.

También destaca que "a diferencia de otras gestiones", durante los últimos cinco años se ocupó de ir más allá de las advertencias sobre el futuro para insistir en que hacen falta cambios estructurales y en la cultura de los usuarios.

"Nos metimos con el riego intrafincas, algo que no se había hecho. El cambio en la forma en que un productor riega su terreno puede aumentar la eficiencia del uso del agua en un 20%; y eso no se logra necesariamente con más dinero".

-Muchos mendocinos asocian a las futuras obras hídricas de la provincia con el famoso "Plan B" en caso de que no se haga la represa Portezuelo del Viento…¿Es correcta esa asociación?

-El plan de Irrigación que algunos presentaron como el "Plan B" en realidad es nuestro plan A. Y es independiente de lo que ocurra con Portezuelo. Si se hace esa represa, de hecho, igual habrá que construir esas otras obras hídricas que la provincia está necesitando. De otro modo, no lograremos estar a tono con una demanda creciente frente a un recurso escaso. La única forma de hacerlo es siendo más eficientes.

-¿Cómo lograr esa eficiencia?

-En equipo. La fórmula para calcular la eficiencia es una multiplicación de factores. Si mañana tuviéramos 2 mil millones de dólares para dejar plastificada toda la red de riego de Mendoza, supongamos que tendríamos una eficiencia de conducción primaria buena, equivalente a 1. Pero a eso habría que multiplicarlo por la eficiencia de conducción secundaria. A lo mejor ahí también venimos bien y tenemos otro 1. Pero si el productor tiene una eficiencia de 0.30; el cálculo sería 1x1x0,30. Es decir que nos estancaríamos en una eficiencia de 0,30.

-Y al revés supongo que pasa igual. Si los productores son eficientes pero los canales no, se repite el problema.

-Es lo mismo. Si el productor es recontraeficiente pero el agua se pierde en el camino, el sistema estará en problemas. Esto es como un auto. Vos podés tener un coche fabuloso, pero si te falla una parte clave, como la batería, no podés ir a ninguna parte.

Sergio Marinelli (4)irrigación.jpg
Marinelli insiste en que la única forma de conseguir eficiencia en el uso del agua es coordinando tareas entre distintos sectores.

Marinelli insiste en que la única forma de conseguir eficiencia en el uso del agua es coordinando tareas entre distintos sectores.

Agua, equidad y sistema tarifario

A medida que pase el tiempo, la importancia de garantizar un acceso democrático al agua crecerá. La arquitectura institucional de Mendoza prevé que cada río tenga su consejero y que cientos de inspectores se ocupen de revisar si la distribución del recurso es la adecuada. El desafío es conseguir que toda esa maquinaria marche y no se atasque.

"En la provincia existen 145 inspecciones de cauce, de las cuales hay unas 8 o 10 intervenidas. O sea que tenemos unos 135 inspectores en funciones", explica el entrevistado.

-¿Y por qué motivos se interviene una inspección? No es difícil pensar en que algún inspector pueda hacer la vista gorda frente a algún desvío de cauce, etc. Es decir que también en este ámbito puede haber corrupción...

-Se hacen permanentes controles y auditorías. Y además hay denuncias de regantes. Está el caso de Santa Rosa. Ahí por denuncias se inició un proceso -obviamente estos mecanismos dan posibilidad de defensa a los inspectores- y se intervino. Ahora la gente no quiere que entreguemos el cauce porque cambió mucho la forma de regar y se ha invertido en obras. Es más: una de las personas que habló a mi favor en la última audiencia pública es una regante, Mirta Reyes, que hizo una denuncia: le estaban dando agua a una viña cultivada que no tenía ni pozo ni derecho a riego.

-¿Y qué pasa con el consumo de los countries y barrios privados, que a veces hasta tienen canchas de golf? ¿No es injusto eso?

-Acá aparecen muchos asuntos asociados. El primero, que Aysam aún no tiene una medición exhaustiva del consumo. Nosotros -que hacemos la distribución mayorista- sabemos que le damos ocho metros cúbicos por segundo a sus plantas; y que a las líneas cloacales llega menos de la mitad de eso, porque el resto queda en el camino por rotura de caños, por riego de jardines o por mal uso. A ello se añade que en los últimos años faltaron planes de ordenamiento territorial. Luján, Maipú y Guaymallén han tenido áreas de un crecimiento desordenado, con loteos por todos lados...

-¿Pero pagan lo que corresponde?

-Si la conexión es legal, se distingue entre distintos tipos de utilización del agua, con pagos diferenciados. Por el uso recreativo, por ejemplo, se paga más. Si vos tenés un lote de menos de una hectárea, así sean quinientos metros, pagás el uso recreativo del agua por esa hectárea, y eso equivale a cuatro veces el valor del riego agrícola. Es decir que si yo tengo una finca de cinco hectáreas quizá pague menos o igual que vos con un parquizado de 500 metros en Chacras de Coria.

Sergio Marinelli (15)irrigación.jpg
El titular de Irrigación tiene esperanzas en que el justicialismo gestione fondos internacionales para optimizar los recursos hídricos de Mendoza.

El titular de Irrigación tiene esperanzas en que el justicialismo gestione fondos internacionales para optimizar los recursos hídricos de Mendoza.

-¿Y cuánto consumen estos barrios privados, parques, jardines, etcétera?

-Si mirás la gestión del Río Mendoza, ves que esas propiedades significan el 35% de la recaudación y se llevan un porcentaje muy bajo de agua, apenas el 5 o 6%. Lo que está mal es que en el sistema tarifario cobramos muy cara el agua de riego y muy barata el agua potable. Ahí hay algo para cambiar, porque otorgamos derecho a riego a personas que van y riegan con agua potable.

-¿Por qué?

-Porque la gente que vive en loteos urbanos tiene características urbanas. Cuando hacés riego agrícola vos tenés que irte donde hay un tomero contratado para toda la zona, caminar -supongamos- mil metros, y bajar la compuerta cuando te toca a vos. Y como esos canales no pueden bajar la compuerta de forma conjunta, es posible que te toque abrir a las cuatro de la mañana. Mucha población urbana no quiere levantarse a las cuatro de la mañana para regar su jardín.

Para sortear esas encrucijadas, Marinelli comenta que desde Irrigación han empezado a hacer que aquellos que quieran renunciar al derecho a riego sólo puedan hacerlo si han colocado un medidor de agua potable en sus propiedades.

"Luego será un problema del operador si hace el seguimiento de ese medidor, pero nosotros hemos obligado a que el usuario que quiere renunciar al riego compre el aparato, de modo que se pueda mensurar la cantidad de agua potable que gasta", desarrolla el funcionario.

Por supuesto, aún resta afinar sintonía con los operadores. Hay avances concretos en Luján y Maipú. Pero la micromedición es una tarea pendiente que no estará libre de ciertos roces y que representa uno de los próximos pasos si se quiere optimizar el manejo del agua en Mendoza.

Temas relacionados: