En política desde 1989

Quién es de fondo Sergio Massa, el ministro y candidato que propone un gobierno de unidad

Comenzó a hacer política en la adolescencia y antes de ser mayor de edad ya competía en elecciones. Su alejamiento del kirchnerismo y sus espadazos con Cristina. Cómo construyó su camino

Sergio Tomás Massa Cherti nació el 28 de abril de 1972. Es el hijo menor de Alfonso y Lucía, dos inmigrantes italianos provenientes de Sicilia y de Trieste. Es decir, un hijo del norte y también del sur.Hizo la primaria y la secundaria en el colegio Agustiniano, en el partido de San Martín, y la política se le fue metiendo de tal manera, que antes de cumplir los 18 años ya había ganado la primera elección de su vida: el 17 de junio de 1989 fue electo presidente de la Junta Secundaria Juvenil en aquel distrito.

Lo hizo bajo el primer sello que lo abrigó: la Ucedé (Unión del Centro Democrático). Jóvenes de ese espacio se habían acercado hasta su colegio para dar una charla algunos meses antes. Y un Massa jovencísimo, menor de edad aún, quedó prendido con la posibilidad de militar junto a ellos.

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Por ese entonces abrazó las labores básicas de los recién iniciados: pegar carteles, organizar actividades y enfervorizar a sus propios compañeros de clase detrás de alguna causa. La actividad no lo distrajo mucho de los estudios, o al menos no negativamente: fue varias veces abanderado y solía estar entre los mejores promedios de su camada.

Antes de sus primeros pasos en política formal, ya había trabajado para su padre en el corralón de materiales para la construcción de los Massa. Tenía 14 años, y para alguien que tiempo después conduciría la ANSES, le dieron una tarea de alguna manera premonitoria: confeccionaba libretas donde los empleados anotaban datos de sus aportes.

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Massa en sus inicios, como militante de la Ucede.

Massa en sus inicios, como militante de la Ucede.

Los 90’ lo encontraron ya como asesor del concejal de San Martín Alejandro Keck –hoy aliado de Patricia Bullrich-, como activo militante en la campaña de Alberto Albamonte (Ucedé) para gobernador de Buenos Aires (1991) y, más tarde, como colaborador para que Ramón “Palito” Ortega pudiese pelear la Casa Rosada en 1999 –aunque finalmente este se postularía como vice de Eduardo Duhalde tras perder en la interna del peronismo-.

Más allá de todos esos avatares, la década lo hallaría, sobre todo, conociendo a dos figuras esenciales para su comienzo político: el sindicalista Luis Barrionuevo y su esposa, Graciela Caamaño. Ella, con idas y vueltas, lo acompaña hasta la actualidad. Massa iniciaba su camino ascendente, y aún le faltaba el encuentro con personas todavía más importantes en su vida.

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La llegada de Néstor Kirchner y la intendencia de Tigre

“Acabo de tener una discusión con Massa, ¡pero no sabés lo lindo e inteligente que es!”, clamó Marcela Durrieu, histórica militante del peronismo, al ingresar a su casa. La destinataria del encriptado elogio estaba finamente elegida: era su hija, Malena Galmarini. La joven probablemente había escuchado ese nombre antes, porque el hoy ministro conocía también a su padre, Fernando -también de mucha actividad política y funcionario de Menem-; pero hasta el momento, Malena no sabía de quién se trataba.

“Marcela fue quien lo vio y le gustó para Malena. Y así fue que los acercó”, dijo hace poco “Pato”. Los presentados iniciaron un romance que continúa hasta estos días y se casaron en 2001. Tienen dos hijos: Milagros y Tomás.

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Massa tenía 31 años cuando Néstor Kirchner llegó a la presidencia.

Massa tenía 31 años cuando Néstor Kirchner llegó a la presidencia.

Antes, Massa ya había sido electo diputado en la Legislatura bonaerense. El más joven en ocupar una banca en aquel recinto. En 2002, el entonces presidente Eduardo Duhalde le hizo pegar el salto a la política nacional y lo designó como director de la ANSES. Cargo que no le era ajeno, pues ya había trabajado en Desarrollo Social, convocado por “Palito”. Desde allí, el ahora candidato impulsaría la reestatización de las jubilaciones argentinas, que estaban en manos de las AFJP desde el 23 de septiembre de 1993.

La llegada de Néstor Kirchner al poder le hizo bien a la carrera de Massa: valoró su trabajo y lo mantuvo en su cargo durante cinco años. En el medio, fue candidato en las legislativas de 2005 en cuarto término y consiguió aquella banca que buscaba en el Congreso, pero decidió declinarla y mantenerse en Seguridad Social. En 2007 fue a por la intendencia de Tigre y logró su primer cargo ejecutivo a través de las urnas, pero sólo completaría un puñado de meses en esa oficina: lo llamó, para sumarlo a su gestión, Cristina Fernández de Kirchner.

Formalmente, estampó su firma como jefe de Gabinete de ministros el 24 de julio de 2008. El país estaba absolutamente convulsionado por la crisis del campo y acababan de ocurrir dos cosas: la renuncia de su antecesor, Alberto Fernández -curioso: puede volver a ser su antecesor-, y la votación en Senadores donde se terminaría por dar fin al proyecto de la Ley 125. Ni más ni menos que la causa de que la Argentina fuera un polvorín entre dos facciones. Massa fue partícipe del primer encuentro que mantuvieron Julio Cobos y Cristina después de aquella tensa madrugada del "no positivo", que cerró conflictos a la vez que abría otros.

Tal como lo cuenta Cobos, un Massa de 36 años estaba bastante nervioso en ese careo y precisamente por eso, tomaba apuntes febrilmente en un anotador. “Es que yo cuando me pongo nervioso, escribo”, cuenta el mendocino que le confesó. “Hace poco estábamos charlando y me dijo que todavía conserva aquel papel, con todo lo que anotó ese día”, le contó Cobos hace poco a Diario UNO.

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La ancha avenida del medio

En 2009 hubo algunos cimbronazos para el gobierno de CFK. La derrota en las legislativas fue uno de ellos: una boleta encabezada por el propio Néstor Kirchner quedaba segunda detrás de la de Francisco De Narváez y no era un hecho menor para el kirchnerismo. Además, con ciertas tensiones internas y muchas críticas a aspectos de la gestión, Massa cesó su camino como jefe de Gabinete a principios de julio y volvió a la intendencia de Tigre. Malena Galmarini había ganado las elecciones en el Concejo poco tiempo antes, en una boleta distinta a la del FPV.

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Sergio Massa, durante su campaña a presidente en 2015.

Sergio Massa, durante su campaña a presidente en 2015.

Con esa despuntante autonomía, se formó el recordado “Grupo de los 8” alrededor del ahora candidato, con otros intendentes de peso en la Provincia de Buenos Aires. Empezaba a gestarse un Massa que haría política fuerte y por primera vez en años, fuera de los vínculos con el matrimonio presidencial. Ese alejamiento se haría cada vez más pronunciado y terminaría detonando en 2013.

“Lo malo no es el modelo, sino los modales”, pronunció, con Cristina como destinataria ineludible del fogonazo. Sus mayores detracciones eran hacia la política en seguridad y hacia el cuestionado manejo del INDEC que hacía Guillermo Moreno . La respuesta fue inmediata: “A los que no les gusten los modales, que armen un partido y nos ganen las elecciones”, dijo Fernández de Kirchner. Fin de la amistad, por el momento.

A Massa lo esperaba la ancha avenida del medio. Creó el Frente Renovador a mediados de su segundo mandato en Tigre, un período signado por su política en seguridad, sobre todo, cimentada en un sistema de videovigilancia a través de cámaras -elogiado por Javier Milei en el debate previo al balotaje-. Se presentó a las elecciones de 2013 como candidato a diputado nacional y aquello volvió a significarle, en Buenos Aires, una derrota al Frente para la Victoria. Con el Frente Renovador preparó la alianza UNA (Una Nueva Alternativa), su plataforma para pelear, ahora sí, tras su máximo anhelo, la presidencia de la Nación.

Massa fue a internas con uno de sus aliados más fuertes de cara a aquellos comicios: el cordobés José Manuel De La Sota. Terminaron terceros y fuera del balotaje entre Daniel Scioli y Mauricio Macri. Massa volvería a ser candidato en 2017, esta vez con el sello de 1País y buscando ser senador nacional; pero terminaría tercero detrás de Cambiemos y el peronismo. De esa manera empezó a tomar forma su nuevo acercamiento al peronismo, asegurando que la unidad era la única manera de darle fuerza a la oposición. Cambiemos acababa de ganar con tranquilidad en las urnas de medio término.

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La campaña del ministro comenzó en junio.

La campaña del ministro comenzó en junio.

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Frente de Todos y candidatura a presidente

Massa rompió el misterio el 12 de junio de 2019: sería parte del nuevo dispositivo político impulsado por Cristina Kirchner. Aseguró que integraría el proyecto, pero no fue hasta el 18 de ese mes que develó en qué condición jugaría: candidato a diputado nacional. Las elecciones PASO de agosto marcaron el triunfo para el Frente de Todos, y en octubre, si bien el intento reeleccionista de Macri recortó puntos, se consolidó el nuevo Gobierno.

Pandemia, internas y sequía de por medio, el espacio sería derrotado en las legislativas del 2021. Y el siguiente fue uno de los años más movidos para la gestión y para el propio Massa. En enero de 2022, las tensiones en la Cámara de Diputados que él mismo presidía terminaron con la renuncia de Máximo Kirchner a la jefatura del bloque oficialista. El motivo, la falta de acuerdo en los distintos sectores del frente en torno al programa de negociaciones con el FMI.

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Massa disputará frente a Milei el segundo balotaje en la historia argentina.

Massa disputará frente a Milei el segundo balotaje en la historia argentina.

Era la primera vez que un acuerdo con el ente multilateral se discutía en el Congreso y la responsabilidad de desempastar aquellos engranajes recayó sobre Massa, que tenía que terciar tanto ante la oposición como ante los propios. Lo logró. Aun en un clima signado por la ruptura entre el cristinismo y el ala que respaldó a Alberto Fernández (algunos meses antes, medio gabinete había presentado su renuncia). Finalmente, el tratado se selló luego de dos años de zozobras, pero quien lo había diseñado no permanecería para verlo andar:

El 2 de julio de 2022, Martín Guzmán renunció al Ministerio de Economía. Sus diferencias con el grueso de la coalición eran públicas y lo fueron mucho más una vez que se alejó. El propio Sergio Massa, también detractor de sus formas e ideas, se hizo cargo de la cartera tras el breve interinato de Silvina Batakis. La crisis no fue sólo económica, sino profundamente política, y la irrupción de Massa, que unificó tres ministerios bajo su poder, fue considerada como el movimiento que le permitió al FdT atravesar la tormenta, aunque con la alta inflación aún como espada de Damocles: en su gestión se acomodaron tarifas, se negociaron acuerdos de precios y se puso en marcha medidas cambiarias para exportadores.

A mediados de junio, cuando se esperaba que el ministro del Interior, Eduardo “Wado” De Pedro, fuese quien encabezara la esperanza del oficialismo, se conoció que la fórmula bendecida por la mayoría del espacio era la de Massa junto al jefe de Gabinete, Agustín Rossi. Terminaron terceros en la PASO, ganando previsiblemente la interna a Juan Grabois. En las generales, Sergio Massa fue el candidato más votado del país, quedando habilitado para competir en el balotaje de este 19 de noviembre frente al líder libertario, Javier Milei.

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