Análisis y opinión

¿Quién dijo que en la "familia política" no hay que discrepar en público?

Suarez, Cornejo y Cobos fueron los principales candidatos del oficialismo provincial en las legislativas de 2021. Hoy tienen visiones distintas en algunos temas y las expresan. ¿Está mal?

Dos ex gobernadores radicales de Mendoza, Julio Cobos y Alfredo Cornejo, han mostrado públicamente diferencias de criterio con el actual mandatario Rodolfo Suarez. Todos son correligionarios o, si usted quiere, familia política. Primero fue Cobos quien blanqueó su discrepancia con la postura política del Ejecutivo provincial de no concurrir con sus ministros a la Legislatura cuando se los cita a debatir o aclarar asuntos polémicos de la provincia.

Un primo político de todos ellos, el intendente de Las Heras, Daniel Orozco (UCR), se permitió sugerir con su accionar que es capaz de algunas reacciones más aceitadas que la de ciertos engranajes del gobierno provincial. Fue tras los temporales de alta montaña cuando cientos de personas quedaron atrapadas en la nieve porque el cruce internacional no fue cortado a tiempo. Las Cuevas, Uspallata y otras localidades cordilleranas pertenecen a Las Heras.

Orozco coordinó acciones con autoridades de Gendarmería y puso a personal de la delegación municipal de Uspallata a trabajar en ayuda de las personas varadas y que eran evacuadas hasta el gimnasio de esa villa de montaña. Quiso demostrar que él era parte de las soluciones aunque primariamente fuesen responsabilidad de organismos de la Nación. Exhibió sentido de oportunidad. Ese jefe comunal está lanzado a pelear por la candidatura a gobernador en 2023.

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Alfredo Cornejo, Rodolfo Suarez y Julio Cobos. Tres gobernadores radicales con ideas propias.

Alfredo Cornejo, Rodolfo Suarez y Julio Cobos. Tres gobernadores radicales con ideas propias.

Ese runrún

Los temporales de alta montaña agregaron esta semana un inesperado runrún político. ¿Estuvo a tono el gobierno mendocino en el aporte de soluciones a ese problema? Para algunos, incluidos referentes del radicalismo, el Ejecutivo provincial pareció algo distante. Si esto no fue así, y si efectivamente la Provincia cumplió su parte, no lo supo comunicar debidamente.

Otra familia, la de los empresarios reunidos en la Cámara de Turismo de Mendoza, acusó a las autoridades de una llamativa falta de coordinación para reabrir la ruta desde Uspallata hacia los Los Puquios, Penitentes y Puente del Inca, justo en la semana en que arrancó la temporada alta invernal, que tiene a la nieve como imán.

Sabido es que los principales responsables del corte en esa vía internacional son organismos nacionales (Vialidad, Gendarmería), pero también ya se sabe que en estos casos es importante que la Provincia fogonee para lograr avances.

Las sorpresas

El miércoles 13 a la noche, en el programa 7D con Julian Imazio, por El Siete, el ex gobernador Alfredo Cornejo sorprendió al cuestionar los tiempos laxos que el gobierno de Rodolfo Suarez había usado para licitar tanto la reapertura temporaria del centro invernal Los Penitentes como la licitación más grande para dar en concesión este sitio por 50 años.

El actual senador nacional dijo no comprender las demoras y puso en la mira a los funcionarios provinciales que tienen a su cargo este asunto. "El Monarca", como lo llaman a Cornejo en el peronismo, dejó pensando a más de uno cuando remarcó: "me cuesta entender". Explicó que, para colmo, ahora en la Argentina no hay clima para ese tipo de inversiones". Que es como decir que al Gobierno local le faltó timing político.

Otro mendocino, el diputado nacional Omar De Marchi, de la misma familia política de Juntos por el Cambio, actual "armador" en las provincias de la movida presidencial de Horario Rodríguez Larreta, no se privó de recordarle a su "pariente" Cornejo que los problemas de Penitentes comenzaron "hace 5 años", cuando el sancarlino era gobernador de Mendoza, momento en que la situación del centro invernal "se judicializó como producto de un proceso desprolijo de expropiación".

Sostiene Cobos

Unos días antes el diputado nacional Julio Cobos había puesto en guardia a su propio gobierno al confrontar la decisión de Suarez de no permitir que el ministro de Gobierno, Víctor Ibañez, fuera a la Legislatura a contestar preguntas sobre el subsidio a la fundación del pastor evangélico Héctor Bonarrico, que luego fue anulado por el propio Gobernador cuando el religioso dio a entender que esos fondos eran parte de un acuerdo político, situación refutada por el Ejecutivo.

El ex gobernador Cobos (2004-2007) opinó que "para eso están los ministros, para dar la cara ante situaciones delicadas o complicadas. Si el ministro de Gobierno, Víctor Ibañez, hubiera ido desde un principio, hoy la relación con el PJ de Mendoza sería otra". Le faltó agregar: y el gobernador tendría menos problemas.

Presentado todo ese panorama, nos preguntamos: ¿Esta mal que haya estas discrepancias en un partido?

Para nada, siempre que esos cambios de opinión se hagan con altura política, buscando una mejora de gestión y no para las consabidas chicanas dañinas. Son preferibles esos democráticos cambios de opinión, que el acatamiento ciego al dogma, o el apañamiento de esas internas desatadas, furibundas y arteras donde el objetivo es herir de muerte (simbólica) al que nos molesta, y de lo cual Cristina y Alberto nos han abarrotado con ejemplos cotidianos.

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