"No se ha demostrado mínimamente la conformación de alguno de los supuestos habilitantes de la competencia extraordinaria de esta Corte", afirmó el alto tribunal.
En la resolución, que lleva las firmas de los cinco integrantes, la Corte Suprema sostuvo que "los agravios de la parte no se dirigen contra la sentencia dictada por el superior tribunal provincial sino contra lo sostenido en una decisión anterior, es decir, aquella que resolvió condenar a Sala".
Los hechos juzgados ocurrieron en octubre de 2014, cuando María Belén Vargas denunció que otra mujer vendía ropa interior robada a su madre en una feria de la capital jujeña, pero fue ella la que quedó detenida.
A pedido de la madre de Vargas intercedió Milagro Sala para que la liberaran, oportunidad en que, según denunció la comisaria Ángela Cabero con el patrocinio de abogados allegados a Morales, la amenazó telefónicamente con "hacer volar la comisaría".