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Análisis y opinión

Por una reforma integral de la Constitución de Mendoza

La propuesta busca reducir el calendario electoral y abrir una discusión política sobre la modernización institucional de Mendoza

El tema del gasto suele ser un argumento utilizado para las reformas electorales y en este caso también está presente. Pero más que eso, lo importante es evitar que gobernantes y opositores tengan la cabeza puesta casi todo el tiempo en las elecciones próximas, cada dos años.

asamblea legislativa 1 de mayo legislatura Nestor Majul

El senador provincial Néstor Majul (UCR).

Se hace referencia, además, al agobio de la ciudadanía por tanta votación que trae aparejadas intensas campañas electorales y el consabido fuego cruzado.

Cada vez que se vota es una celebración democrática, es una oportunidad de renovar expectativas y de optar por proyectos y representantes. Lo hacemos cada dos años, en ocasiones en diversas oportunidades debido a elecciones provinciales y municipales desdobladas, más las primarias que, en conjunto, se devoran prácticamente el año. Defendamos el voto, pero también seamos inteligentes y prácticos si el electoralismo constante no ofrece soluciones -sino todo lo contrario- en términos de las necesidades que tiene la provincia.

No estaría mal votar cada cuatro años en Mendoza por un proyecto de gestión y por representantes a los Ejecutivos provincial y municipales, al Legislativo y a los concejos deliberantes. La iniciativa de reforma requiere una mayoría especial en ambas cámaras y la ratificación ciudadana y, de prosperar, se debe convocar a convencionales constituyentes.

La idea sería votar todo a la vez durante las elecciones generales del año que viene, que contempla, además, la ratificación o rechazo a la autonomía municipal ya votada en la Legislatura.

Parece mucho votar todo junto, pero si se logra el consenso entre oficialistas y opositores, se allanaría el camino. Por mezquindades políticas y especulaciones no se pudo avanzar en otros períodos de gobierno y los impulsos reformistas de peronistas y radicales fracasaron en el intento. Lo importante ahora es darse la oportunidad de analizar y debatir la modernización de la llamada "ley fundamental" y, de ser posible, no quedarse a medias.

Quizás en esta instancia se abra una oportunidad para revisar nuestra Carta Magna en forma integral, con aportes de constitucionalistas y abriendo el juego a entidades comprometidas en el progreso institucional de la provincia.

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