Marcelo Tinelli siempre tuvo su corazón en el peronismo. Eso dice ahora cuando intenta ingresar de lleno a la política de la mano de Roberto Lavagna.
¿Será cierto lo de su añosa camiseta justicialista ? "Ponele", decimos nosotros apelando a uno de los latiguillos que Tinelli utiliza cuando quiere poner en duda los dichos de los personajes del Bailando.
La misma definición partidaria dijo tener (y no de ahora, según aclaró) Jorge Rial. Lo enfatizó en el programa de entrevistas de Luis Novaresio, por A24. La diferencia con Tinelli es que el líder de Intrusos no ha mostrado intenciones de querer pelear un cargo político en el peronismo.
Sin rebusques
Ambos me retrotrajeron a la famosa frase "yo nunca me metí en política, siempre fui peronista" que un personaje de la novela "No habrá más penas ni olvidos", de Osvaldo Soriano, transformó en memorable.
Dicha frase sintetizó de manera magistral lo que el propio Juan Domingo Perón nos había enseñado a todos los argentinos, es decir que el peronismo era una condición "natural" en este país.
"Uno puede ser liberal o comunista, conservador o progresista. Pero primero somos peronistas, esa es la base", decía con convencimiento aquel crápula inolvidable que fue tres veces presidente de esta nación.
Naturaleza viva
Es decir que ser peronista no es una construcción cultural, ni una decisión personal tomada tras analizar los pro y los contras de ese movimiento político.
Así nos lo enseñaba Perón en las filmaciones que en las postrimerías de la dictadura de Onganía-Levingston-Lanusse (1966-1983) traían desde España los esclarecidos intelectuales del "nuevo" peronismo tras entrevistarse con el líder exiliado, quien todavía los denominaba "la Juventud maravillosa".
El peronismo, nos machacaban, está soplando en el viento, como en la canción de Bob Dylan.
Es como la temperatura, como el día y la noche. Algo que pasa porque tiene que pasar. El bueno de Leonardo Favio lo completaría diciendo "el peronismo es como el amor".
Por entonces, y con frecuencia, el viejo Perón le revolvía el estómago a una soñadora muchacha de las afueras de La Plata que en los´70 ya se había propuesto ser algo más que la hija de un colectivero y que llegó a ser dos veces presidenta de la Argentina.
¡Qué momento!
Fíjese si habrá calado hondo aquella "naturalidad peronista" que en un momento de la entrevista de Novaresio a Jorge Rial éste compara el gobierno de Macri con el de Cristina de la siguiente manera:
“El tema es el churrasco. El churrasco que hay que llevar a la mesa. ¿Estaba con Macri o con Cristina? Estaba con Cristina. Vos me preguntás si la voto. Yo soy peronista y quiero que una al peronismo. Quiero que gane el peronismo”.
Me hizo acordar al falso concepto de naturalidad que ha expresado el actor y humorista Dady Brieva para quien la esencia peronista es un choripanero de La Matanza.
El Midachi Brieva ha llegado a caer en disparates tales como desear que el gobierno de Mauricio Macri cumpla la totalidad de su mandato pero no por necesidad republicana sino para que que los argentinos sufran y paguen así el error de haber votado a un ricachón.
Esto es lo que los peronistas razonables e inteligentes, que son muchos, llaman "la temible doctrina Dady" con la que se ven retrocediendo 40 años hasta Herminio Iglesias.
Esto es lo que genera gente del espectáculo como Gerardo Romano (un excelente actor) o Victoria Onetto poniéndose, en nombre del peronismo, al frente de un acto donde la intendencia justicialista de Avellaneda inaugura una plaza que homenajea a Maduro, justo cuando el pueblo de Venezuela padece una tiranía brutal y donde hace rato que no hay churrasco ni choripan.
