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Michetti, la "normalita"

Editado por Manuel De Paz
mdepaz.2015@gmail.com

Poco y nada se habla en estos días de la vicepresidenta Gabriela Michetti. En cambio se habla mucho de quienes tienen más chances de suplantarla en el cargo: Cristina Fernández de Kirchner y Miguel Angel Pichetto.

Es lógico. La primera ya es casi pasado y, encima, un pasado sin los escándalos típicos de quienes han sido Nº 2, salvo aquel episodio de una importante cantidad de plata que le robaron de su casa. El kirchnerismo puso en duda el origen de esos fondos, que eran de una fundación vinculada a Michetti. El suceso fue a la Justicia, la que falló indicando que ese dinero estaba justificado en los registros contables.

En cambio los otros dos candidatos, Cristina y Pichetto, son pleno futuro, aunque por ahora incierto, y nada indica que si llegan a vice vayan a ser dóciles o  a pasar desapercibidos.

Cincuenta y pico

De Marta Gabriela Michetti (54 años, licenciada en Relaciones Internacionales, un hijo, separada, hoy en pareja) se puede hablar de su previsibilidad y de su respeto a un modelo de vicepresidenta que nunca trabajó de manera desembozada para ser sucesora de Macri. ¿Conciencia de sus límites políticos? Quizás.

Cuando se empezó a hablar de la necesidad de ampliar la base de sustentación de Cambiemos y de que la fórmula presidencial para la reelección ya no debía ser 100% PRO, Michetti le dijo a Macri que no quería ser una carga en sus decisiones y que no debía preocuparse por ella. Sólo le reclamó que no quería enterarse por la prensa.

Asimismo, cuando Macri le adelantó que el vice iba a ser Pichetto, se cuadró y tuiteó con aplomo:  "Un abrazo a Miguel Pichetto, un político que siempre buscó el consenso y la gobernabilidad. Estoy convencida de que aportará mucho a nuestro país, tal como lo ha hecho durante su vida política".

Entre mujeres

¿Podría decir algo así sobre Cristina? Claro que no. En el Senado nacional que las arropa a ambas, se han sacado chispas.

Cuando han tenido que confrontar en alguna sesión, Michetti, como jefa del Senado, ha debido contener con esfuerzo las embestidas y sornas de Cristina, quien como senadora estrella y ex presidenta de la Nación, solía sacar chapa de prima donna a la que nadie puede hacer callar.

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Si Michetti tiene enconos o facturas que pasarle a Macri o a Marcos Peña, lo disimula muy bien. Ella cree haber fortalecido "la institucionalidad de la Vicepresidencia".

Admite - y así lo reflejó el diario Perfil- que "se ha desdibujado bastante su posición interna en el macrismo, la que alguna vez supo tener, como mediadora entre referentes oficialistas y la cúpula de la Rosada".

En 1994 sufrió un accidente automovilístico que la dejó parapléjica por lo que se debe trasladar a diario en silla de ruedas. Ello no fue impedimento para su activa vida política que arrancó en 2003 junto a Mauricio Macri y que la llevó a ser vicejefa del gobierno porteño y luego diputada y senadora por ese distrito, antes de ser vice. 

Lo que vendrá

El que venga desde diciembre, sea Cristina o Pichetto, tendrá otro perfil. Alto. Picudo. Confrontativo. Los dos tienen piel de amianto. Parecen  incombustibles.

Si es Cristina la elegida, será una vice que jugará todo el tiempo a ser lo que no es. Todos sabemos que si Alberto Fernández es ungido presidente de la Nación, tendrá el gobierno, pero no el poder. Es imposible que ella se niegue a seguir su naturaleza, que es mandar, siempre.

Si Alberto está dispuesto a ejercer el rol de mandatario, tendrá necesariamente que ir al choque. Y faltarán balcones para alquilar.

Si el pueblo, en cambio, opta por el tandem Macri-Pichetto, tendremos entonces a un vicepresidente ambicioso y audaz, que hará lo imposible para mantener las formas republicanas. No obstante, chispas habrán y no pocas.

Si el país opta por seguir con este oficialismo oxigenado, Macri extrañará a Michetti y todo le parecerá un sueño demasiado lejano.

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