En 2017, el gobierno de Argentina cerró una operación militar que en ese momento fue presentada como parte del “reequipamiento” de las Fuerzas Armadas. Se trataba de la compra a Francia de cinco aviones de combate Super Étendard Modernisé (SEM), aeronaves históricas utilizadas por la Armada durante la Guerra de Malvinas.
Nueve años después, esos aviones siguen prácticamente sin despegar y se transformaron en uno de los casos más polémicos de la defensa argentina reciente. Te contamos qué sucedió con estas emblemáticas naves y dónde se encuentran.
En 2017 Argentina le compró aviones militares a Francia, nueve años después siguen sin despegar y esta es la razón
La compra de los aviones tuvo un costo cercano a los 12,5 millones de euros. El objetivo oficial era reforzar la vigilancia aérea antes de la cumbre del G20 de 2018 en Buenos Aires y recuperar capacidades militares perdidas tras años de desinversión. Los aviones llegaron al país recién en 2019, pero nunca lograron entrar plenamente en operación.
El principal problema apareció en un detalle técnico que terminó siendo decisivo. Los asientos eyectables de los aviones Martin-Baker utilizados por los Super Étendard contienen componentes británicos sujetos al embargo militar impuesto por el Reino Unido contra Argentina después de la Guerra de Malvinas. Sin esas piezas, los sistemas de eyección no podían certificarse como seguros para los pilotos. A eso se sumó otro problema aún más complejo.
¿Qué sucedió con los aviones que Argentina le compró a Francia?
Auditorías posteriores de la Sindicatura General de la Nación (SIGEN) señalaron que los aviones ya tenían un estado operativo muy limitado cuando fueron adquiridas y que Francia las había retirado de servicio precisamente por el desgaste y la falta de vida útil restante.
En 2023, incluso el propio Ministerio de Defensa francés confirmó oficialmente a Argentina que los cinco aviones difícilmente podrían volver a operar con normalidad. La noticia generó fuerte impacto político porque la operación llevaba años cuestionada por especialistas militares y sectores de la oposición.
Los Super Étendard tenían además una enorme carga simbólica para Argentina. Fueron esos cazabombarderos los que en 1982 atacaron buques británicos durante la Guerra de Malvinas, incluyendo el destructor HMS Sheffield. Por eso, la compra buscaba también recuperar parte de la tradición aeronaval argentina.






