Diferentes criterios

El uso del lenguaje inclusivo mostró nuevamente la grieta entre los miembros de la Suprema Corte de Justicia

Una acordada que reglamenta los cambios en el máximo tribunal aprobados hace un mes por la Legislatura puso en relieve que existen matices internos. Mario Adaro y Omar Palermo consideran que los cambios en el lenguaje son parte de un fenómeno social más amplio

La acordada 30.761, que reglamenta los cambios en el funcionamiento de la Suprema Corte de Justicia aprobados recientemente por la Legislatura, dividió aguas en el máximo tribunal de la provincia. Si para algunos jueces el texto se ajusta a los tiempos, para otros tiene restos de "cultura patriarcal".

Breve repaso: el martes pasado se promulgó la Ley 9.423, que generó temblores en el ámbito político de Mendoza al proponer una serie de cambios en el funcionamiento de la Corte. Luego, los siete jueces que componen ese cuerpo redactaron la acordada para poner en funcionamiento la nueva norma.

Dalmiro Garay, Julio Gómez, Omar Palermo, Teresa Day, José Valerio, Mario Adaro y Pedro Llorente hallaron consensos respecto al sorteo de las causas para evitar el "forum shopping" que se venía criticando. Se produjeron sintonías más o menos finas respecto a otros puntos que marca la nueva ley.

Pero también hubo cortocircuitos.

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Los jueces de la Suprema Corte de Mendoza en una clásica postal del nuevo Polo Judicial.

Los jueces de la Suprema Corte de Mendoza en una clásica postal del nuevo Polo Judicial.

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"La sociedad patriarcal se está deconstruyendo"

En diálogo con el programa Mediodía, de Radio Nihuil, el juez Mario Adaro reveló que el debate dejó al descubierto matices dentro de la Suprema Corte; y aclaró que tanto él como su colega Omar Palermo consideraban que la acordada podría haber avanzado más en lo que se refiere al uso del lenguaje inclusivo y, por tanto, en la aplicación de la perspectiva de género.

"La incorporación de la lucha y la revolución feminista a nuestra actividad -lo que incluye la deconstrucción de la sociedad patriarcal- se ha ido viendo en algunos hitos simbólicos que se verifican en el Poder Judicial de distintas provincias. En ese contexto han surgido, por ejemplo, fallos escritos con lenguaje inclusivo", ilustró el juez.

Adaro entiende que los avances que implica la acordada 30.761 respecto a la modernización de la Justicia y sus efectos en el lenguaje no están reflejados en la redacción del documento. Para el magistrado, los textos de la Justicia deberían hacerse eco de los cambios en la ley y la sociedad.

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"No se trata sólo de usar 'los', 'las' o 'les'"

"No se trata sólo de usar el 'los' y el 'las' -señaló Adaro-. Quedarse en ese punto es hacer lugar a ciertos detractores. Lo que está sucediendo es que existe un proceso social que implica darnos cuenta de que vivimos en una sociedad que fue construida en sus diferentes aspectos desde un punto de vista patriarcal, incluso en el lenguaje".

Para el juez, entonces, no sólo es errado que la acordada no utilice formas "más inclusivas", sino que es perfectamente posible y esperable que en un futuro pueda usarse en los documentos del Poder Judicial el "les" para evitar el plural en masculino.

Dependerá, en todo caso, de los usos que tengan "les jueces" del futuro.

"Son formas de expresión que están utilizando las nuevas generaciones. Yo tengo 53 años y estoy en proceso de deconstrucción. Pero muchos de nuestros hijos e hijas ya hablan así y es posible que cuando lleguen a su vida profesional también se expresen de ese modo", anticipó Adaro, quien además aclaró que como varón "no pretende protagonizar los espacios del feminismo, sino acompañarlos".

"Hoy tenemos sociedades más complejas que antes, que no pueden ser reducidas a formas binarias, porque hacerlo suprime derechos", concluyó.

Para que el lector analice la acordada, la compartimos a continuación:

Acordada 30761 2022 mendoza.pdf

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Contra algunos mitos

Muchas veces se piensa erróneamente que los defensores del lenguaje inclusivo "pretenden imponer" una forma de hablar. La realidad es bien diferente: se trata de que cada quien se exprese a su modo.

Y si un primer paso era incluir a las mujeres en los plurales -"los y las juezas"-, el paso siguiente es asumir la posibilidad de incorporar también a quienes se identifican con géneros no binarios; personas que no se sienten ni varón ni mujer, u optan por una identidad fluida.

Por supuesto, a algunos "no les saldrá" hablar así. Es comprensible y nadie los obligará a cambiar si no quieren. La postura de los que reivindican el uso del lenguaje inclusivo no es que se imponga su perspectiva, sino que, si alguien se siente más cómodo hablando de otras maneras, esa necesidad -y ese derecho- sea atendido.

Por tanto, desde esta visión, no se trataría de la imposición de una regla, sino de subrayar una libertad.