La movida que hizo Mauricio Macri ante el juzgado de Dolores, donde compareció por la causa que investiga el presunto espionaje sobre familiares de los muertos del submarino ARA San Juan, se pareció mucho a lo que tantas veces hizo Cristina Kirchner cuando le tocó acudir a citas judiciales.
Macri vuelve a versionar a Cristina, su antagonista

El ala dura del PRO montó un show político ante el juzgado de Dolores. Incluso hubo discurso de Mauricio Macri. Igual que Cristina.
Aplaudidores, presión, puesta en escena. Show donde sólo debe haber accionar judicial y trabajo de la defensa legal del acusado. Así sea que la causa tenga una serie de puntos oscuros y que el magistrado a cargo no haya accedido al prestigio de la imparcialidad, estas no son las maneras. Con este accionar, Macri versiona otra vez a su antagonista.
Ella usó siempre esas artimañas de agolpar militantes frente a los juzgados mientras en los despachos de los jueces desgranaba sus espiches sobre la justicia "ilegítima", las causas "amañadas", y el lawfare de los poderes concentrados, y de todo lo cual siempre culpó a Macri. Sin embargo, la mayoría de las causas de corrupción contra los kirchner se iniciaron durante la segunda presidencia de Cristina y no en la gestión presidencial de Macri.
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Pecadores
De manera penosa para el sistema político, que está tan necesitado de acciones nobles y no patéticas por parte de sus integrantes, Mauricio Macri volvió a demostrar que está contaminado de grieta hasta el caracú. Y hasta parece haber sugerido su pecaminosa admiración hacia algunas de las peores costumbres políticas de ella.
Este jueves 29 de octubre Macri se presentó ante el juez subrogante Martín Bava, de la justicia federal de ciudad de Dolores, provincia de Buenos Aires, quien investiga si para obtener información sobre los movimientos de los familiares de las víctimas del ARA San Juan el Estado utilizó su red oficial de inteligencia.
Esta presentación de Macri para prestar declaración indagatoria ante ese juez fracasó por un torpe error de procedimiento del poco prestigioso magistrado que maneja la causa ¿Qué va a hacer Macri en los próximos días cuando deba volver al tribunal de Dolores? ¿Va a largar, quizás, un extenso espiche contra la parcialidad del juez y nos informará a los argentinos que "la historia ya me absolvió" y que son los magistrados los que tienen que contestar preguntas, como ya es tradición en Cristina?
Halcones
El sector duro del PRO, con Patricia Bullrich como bastonera, acompañó este 28/10 el show de apoyo al ex mandatario Mauricio Macri (2015-2019) que debía declarar ante un juez. A modo de bulliciosa comparsa también fueron de la partida miembros de su entonces Gabinete, como así también legisladores macristas (que a esa hora deberían haber estado sesionando) y otros militantes.
Fue un acto de campaña. Algunos familiares de las víctimas del submarino que lo veían por TV dijeron no salir del asombro al escuchar los discursos en los que se hablaba de las obras de aquellos años macristas.
¿De dónde sacaron, tanto cristinistas como macristas, que es algo políticamente productivo ir a los juzgados a presionar a los magistrados con barra propia? Eso no hace más que jugarles en contra. Se puede entender que la narcocriminalidad haga esas cosas para amedrentar jueces y fiscales. Pero no quien ha sido ex presidente de la Nación.
No serán los duros del PRO quienes vayan a salvar o condenar a Macri. Si sus amigos y ex funcionarios quieren sentar posición -que, por supuesto, están en todo su derecho- deben hacerlo a través de un documento público o en un acto claramente político, no patoteando ante una sede judicial.
La cara
Cuando Cristina y Macri hacen estas cosas denigran a la política y rebajan a la Justicia. Un político honesto, que no tiene nada que esconder, debe dar la cara, poner el cuerpo y demostrar su inteligencia y su templanza afrontando las adversidades.
Y si realmente esas adversidades judiciales están amañadas, como creen Cristina y Macri, lo tienen que demostrar a través de sus abogados, no con sus militantes. Cristina y Macri han sido presidentes del pueblo argentino, no de una facción, y tienen un compromiso con la mejora de las instituciones, en particular de la Justicia.