Análisis y opinión

La tramoya que enredó a 35 senadores nacionales en la ruptura trucha del Frente de Todos

La ruptura trucha del Frente de Todos en el Senado nacional, que buscaba más presencia kirchnerista en el Consejo de la Magistratura, ha sido desactivada por la Corte

La Suprema Corte de Justicia de la Nación acaba de desactivar una de las tramoyas políticas más chirriantes de las que se tenga memoria. La movida había sido activada en abril pasado por el kirchnerismo para tener un integrante más en el Consejo de la Magistratura, el organismo constitucional que designa y sanciona magistrados.

La ideóloga fue la vicepresidenta Cristina Kirchner quien ordenó que se partiera en dos el bloque legislativo del Frente de Todos en el Senado nacional. Con esa ruptura trucha y escandalosa, a la que se prestaron alegremente numerosos representantes elegidos por el pueblo, se pergeñó la ilusión de que habían dos fuerzas políticas dentro del oficialismo nacional y que por lo tanto el grupo supuestamente escindido debía tener representación en el Consejo de la Magistratura.

Fue así que a los radicales se les sacó un representante para dárselo a otro kirchnerista más. Una jugarreta que la Corte ha considerado una maniobra artificial que no responde a la realidad de lo que ocurría en la Cámara de Senadores. Ese puesto le correspondía a la segunda minoría del Senado, en este caso a Juntos por el Cambio, que ya había designado al senador cordobés Luis Juez para el puesto.

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Los pícaros, esa runfla

Lo más lamentable de esta movida típica de "pícaros de la legua" ha sido la complacencia malsana de varones y mujeres que, sabiendo que estaban mintiendo, se prestaron a fingir el rompimiento de un bloque con el solo fin de acompañar el salvataje de la vicepresidenta ante las investigaciones que se sustancian en la Justicia contra ella.

Todos esos legisladores tan dúctiles para el embuste, que suelen exhibir labia fluida y algunos de ellos títulos universitarios, han demostrado la capacidad de adaptación de muchos políticos para la tropelía. Ganan las conveniencias artificiales, pierden los ideales.

Para ser pícaro se requiere cierto nivel de sagacidad. Pero si la picardía se concreta dentro de la política lo que se demanda es, además, un apreciable nivel de maldad.

Ha quedado demostrado, una vez más, el grado de complicidad insolente que reina en la actividad política. Sólo así puede explicarse que tantos legisladores acuerden que es lícito fraguar una mentira y sostenerla en el tiempo sin que se les caiga la cara de vergüenza.

Hoy fue el kirchnerismo, ayer fueron otros y mañana serán otros más. Todos ellos creen que cuentan con "licencia social", como se dice ahora, para el bandolerismo ideológico.

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Cristina Kirchner ordenó en su momento que se partiera en dos el bloque legislativo del Frente de Todos en el Senado nacional.

Cristina Kirchner ordenó en su momento que se partiera en dos el bloque legislativo del Frente de Todos en el Senado nacional.

Nuestra senadora

Cuando se concretó la falsa ruptura, el Frente de Todos informó que quedaba dividido en dos espacios: "Unidad Ciudadana", referenciado en Cristina Kirchner, con 14 integrantes, entre ellos la senadora por Mendoza y presidenta del PJ local Anabel Fernández Sagasti; y el "Frente Nacional y popular", con 21 integrantes, al que presentaron alineado con los gobernadores peronistas.

Es decir que hasta mezclaron a los gobernadores en este merengue. En el mismo lodo todos manoseados. Sin embargo, ninguno de esos mandatarios salió a abrirse de la patraña.

No es la mejora en el funcionamiento del Consejo de la Magistratura lo que mueve al oficialismo a cometer estos desatinos. Hablan de calidad institucional cuando sólo se trata de intereses personales de Cristina Kirchner para tener influencia política sobre el accionar de jueces y fiscales.

La enfermedad

Pareciera que la política sufriera de alguna de esas enfermedades autoinmunes en las que el organismo de una persona parece enloquecer y mandar a las defensas naturales del cuerpo a atacar las células sanas.

¿Cómo puede entenderse, si no, la connivencia con la mentira por parte de senadores nacionales que han firmado un contrato ético con los votantes? ¿Haber recibido el voto popular no es acaso un compromiso de integridad que se asume ante los mandantes?

Por estas horas el Frente de Todos ya ha salido a confrontar la decisión de la Corte nacional. A través de su Bloque de Senadores ha dicho que el fallo genera "un claro conflicto de poderes entre el Poder Judicial y el Legislativo" y que "interfiere en las decisiones políticas del Congreso".

Los pícaros de la política suelen caracterizarse por hablar y mucho. La charlatanería ha enfermado a varios de ellos. Los portadores de la mala picardía son personas astutas que siempre se especializan en conseguir premios y en eludir los castigos.

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