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Análisis y opinión

Nada como un julepe para despertar a un mamado

Editado por Manuel De Paz
mdepaz.2015@gmail.com

¿Amor o espanto? ¿Qué es lo que obliga hoy a los dos principales socios de Cambiemos a pedirse mutuamente la escupidera?

No es tan borgeano el asunto. Diría, con pedestre sentido de la realidad política, que es más repentino e intenso: es cagazo. Un julepe superlativo a perder las elecciones presidenciales.

Mauricio Macri ha decidido no suicidarse. Y los radicales sensatos pretenden no sobreactuar la gran Alem.

¿Qué quiere decir en el caso de la UCR? Que no sólo han decidido no amasijarse sino que han entendido que si hay que doblarse un poquito, todo bien. La  plasticidad también es una forma de la inteligencia. Los radicales entienden esto, pero les cuesta admitirlo en público.

No hay forma de que los dos principales socios de Cambiemos subsistan por separado. A lo sumo las huestes macristas terminarían abroquelados en la ciudad de Buenos Aires y los candidatos de Cornejo en Mendoza, por dar un ejemplo.

Cuando se supo que la Casa Rosada aceptaba negociar posiciones con la UCR, lo que incluiría a un/a radical como vice en la fórmula presidencial, en el entorno de Cornejo, donde no faltan los picos de oro, hubo dudas del ofrecimiento y hasta hablaron de "una opereta", como diciendo nosotros queremos hechos concretos, sobre todo en lo económico.

Cómo vino la mano

El lunes 1 de abril el mundo parecía venirse abajo sobre Mauricio Macri y el susodicho parecía no reaccionar.

Un sector minoritario de la UCR insistía en llamar al conjunto del partido a producir un éxodo masivo desde la coalición gobernante hacia, créase o no, el peronismo.

¿Para qué? Para ponerse bajo el ala de Roberto Lavagna, la nueva esperanza blanca del movimiento nacional y popular, donde supuestamente sí los escucharán y les llevarán el apunte en todo lo que propongan. Y donde podrían volver a definirse como unos progresistas de la gran siete.

Eso hizo que de inmediato la comidilla política y periodística comenzara a reflotar la fácil: esto es, la posibilidad del famoso Plan Ve Corta. O sea: tener en la gatera a María Eugenia Vidal, el personaje político con mejor imagen en el país, como presidenciable.

El gen radical

Los radicales, como ya les pasa a los peronistas tras el kirchnerismo, tienen ahora un sector civilizado y otro, minoritario pero bullanguero, que retoza en la barbarie.

El primero está conducido por los gobernadores radichetas y por la mayorìa de los miembros del  Comité Nacional de la UCR con el mendocino Alfredo Cornejo a la cabeza, y avalado por la inmensa mayoría de los afiliados de a pie que han vuelto a sentir que están para algo más que para quejarse. 

El otro sector, el de los subyugados por el peronismo, lleva como adalides al hijo de Alfonsín, a Federico Storani y a varios de los que perdieron la convención de Gualeguaychú en 2015, aquella que autorizó a la UCR a asociarse con el PRO, lo que a la postre redundó en el triunfo nacional de Cambiemos.

Lo concreto es que Macri llamará a sus socios radicales para ofrecerles más participación, más voto y no sólo voz dentro de la la coalición gobernante. Lo cual, traducido, es que el Presidente les ofrecería el cargo de vicepresidente en la fórmula de Cambiemos.

El ministro del Interior,  Rogelio Frigerio, lo dijo con las siguientes palabras: "Vamos a poner sobre la mesa todos los temas que planteen los socios de Cambiemos".

No sólo eso. En la tarde de ayer algunos medios porteños llegaron a decir que en esas conversaciones se le pediría a los radicales que vean la posibilidad de que sea una mujer la postulada para secundar a Macri en la fórmula.

Y tiraban un nombre: Laura Montero, la vicegobernadora de Cornejo. Humm. Y digo Humm porque no es la más querida en la Casa de Gobierno de Mendoza. 

En estas horas, los radicales deben entender que la debilidad política que hoy tiene el oficialismo nacional es una debilidad que afecta a los dos socios.

Y que no hay mejor desafío que el de hacer política cuando las papas queman y cuando el sano miedo obliga a la valentía.

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