Mientras se sostiene la polémica generada por el radicalismo al promover el cambio de nombre de la calle Juan Domingo Perón por Marciano Cantero otro proyecto -ahora del peronismo- para modificar la nomenclatura de una arteria, quizás instale un debate parecido, si bien con protagonistas e historias muy diferentes. Esta semana, desde el PJ presentaron una iniciativa para que la calle Pedro Aramburu, del barrio San Cayetano (ex Alimentación), se denomine Julio Strassera.
El peronismo propuso que la calle Aramburu de Guaymallén pase a llamarse Strassera
La idea es del senador Rafael Moyano quien en sus fudamentos destacó que el militar Aramburu fue dictador, presidente de facto con características de genocida y encabezó la persecución al peronismo en los años '50. En Cambio, Strassera fue el fiscal del Juicio a las Juntas que juzgó y condenó a los cabecillas del terrorismo de Estado que se instaló en el país en 1976 y secuestró, torturó, desapareció y asesinó a miles de personas.
La tarea de Strassera en ese proceso judicial, elogiada en todo el mundo, ha sido muy bien reflejada en la película Argentina, 1985, estrenada en septiembre y vista ya por más de medio millón de personas.
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En cuanto a Aramburu tomó el gobierno por asalto en 1955 y se mantuvo hasta 1958 al frente de lo que se llamó la Revolución Libertadora. En 1970 fue secuestrado y asesinado por la organización peronista Montoneros.
El proyecto para cambiar el nombre de la calle Aramburu por el de Strassera
En su presentación Moyano indicò que su proyecto "tiene como objeto reemplazar el nombre de la calle Aramburu del barrio San Cayetano -ex Alimentación- de Guaymallén por el de Julio César Strassera, abogado argentino y fiscal a cargo del juicio contra las juntas militares que gobernaron Argentina entre 1976 y 1983".
Agregó el legislador, que es uno de los referentes del peronismo alternativo: "Por tradición cultural se denomina generalmente a las calles con el nombre de personas de prestigio en algún ámbito de las actividades humanas o con nomenclaturas basadas en hechos o lugares históricos relevantes en el mismo sentido. Debemos respetar esta tradición porque sirve para rendir honores a quienes se destacaron y sirvieron para diversos fines altruistas y principios relevantes de lo humano en amplio sentido, entre ellos el respeto al orden institucional y a la democracia como forma de gobierno más acorde al estado de derecho".
En otra parte de su proyecto señaló: "No podemos homenajear a personajes como Pedro Eugenio Aramburu, quien fue un militar y dictador argentino, que ejerció como presidente de facto de su país desde noviembre de 1955 hasta el 1 de mayo de 1958, luego del golpe de Estado autodenominado Revolución Libertadora".
"Por todo lo expuesto creemos que una calle no puede llevar el nombre de una persona nefasta que tanto daño hizo. Por ello proponemos poner el nombre Julio Cesar Strassera, ya que mucho tuvo que ver en la lucha por los derechos humanos en la historia de nuestro país", destacó Moyano.
Luego describió: "Julio César Strassera nació en Comodoro Rivadavia el 18 de septiembre 1933. A los 25 años comenzó a estudiar derecho en la UBA y logró su título de abogado cinco año después. En el año 1981, fue designado juez de sentencia. En el histórico Juicio a las Juntas de 1985, Strassera fue el fiscal. Este juicio, fue resultado del decreto del gobierno del doctor Raúl Alfonsín".
"Este juicio -valoró- se constituyó en el primer proceso masivo contra comandantes militares por el asesinato masivo de personas desde los Juicios de Núremberg (a los nazis), el único en el mundo efectuado por tribunales civiles".
También recordó Moyano que tras los indultos a los genocidas dispuestos por Carlos Menem el fiscal decidió retirarse de la función pública y se dedicó a ejercer su actividad como abogado y a participar activamente de la Asamblea Permanente por los Derechos Humanos. Murió el 27 de febrero de 2015.
No es la primera vez
Diez años atrás -en 2012- hubo un intento de cambiarle el nombre a la calle Aramburu por el de una persona ligada con los organismos de derechos humanos de Mendoza. Sin embargo los vecinos se resistieron, no porque defendieran el nombre del militar, sino porque entendieron entonces que más allá de las justas razones que se esgrimían, deberían hacer modificaciones en sus DNI -para asentar el nuevo nombre de la calle- más notificar a diferentes organismos y empresas para recibir notificaciones.
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