ver más

Cristina, la sincera

Editado por Manuel De Paz
mdepaz.2015@gmail.com

Cristina no puede con su naturaleza. Te dice que es buena, pero inmediatamente te amplía la idea para explicarte que también puede ser muy mala. Ahora ha escrito un libro para analizar aspectos de su paso por la Casa Rosada.

Lo ha llamado, con esa devoción suya por el adverbio, Sinceramente.Y sale este viernes a la venta editado por Sudamericana.

El 9 de mayo, cuando ya esté de vuelta de Cuba (¿con o sin su hija Florencia hasta ahora bien resguardada en La Habana?) lo presentará en la Feria del Libro de Buenos Aires.

Una vidriera excelente. Prestigiosa. Un lugar al que durante sus presidencias solían ir grupos de militantes K a insultar e impedir que hablaran escritores que tenían una visión crítica de su gestión.

Terminado en mente

Ya el título del libro es una provocación. Es imposible que ella vaya a hablar con sinceridad sobre -por ejemplo- la corrupción en su gobierno. O que ofrezca detalles de cómo le mintieron a los argentinos, durante años, sobre los índices de inflación.

O que explique cómo ella y su extinto marido Néstor Kirchner pudieron convertirse en millonarios siendo que desde el retorno de la democracia siempre fueron empleados del Estado.

O que se explaye acerca de cómo escondieron el crecimiento de la inseguridad bajo el argumento de que "era sólo una sensación", al igual que el narcotráfico.

O de cómo se negaban a hablar de pobreza porque eso "era estigmatizar" a los que menos tienen. La militancia esclarecida de entonces decía que esos eran asuntos que le interesaban "a la derecha". Como si los pobres no estuvieran entre los que sufrieron la inflación o el delito.

En la contratapa de Sinceramente, una foto muestra a una Cristina serena, esperanzada, con su cabellera rojiza refulgente, y la vista en un futuro mejor que el actual.

 Embed      

Un texto breve nos adelanta que quiere hacer su aporte para pensar y discutir "sin odios, sin mentiras y sin agravios".

Pero en la oración siguiente se desdice de inmediato. Afirma que a Mauricio Macri ella lo define con una sola palabra "Caos". Y que la situación actual de la Argentina retrocede de manera espantosa en todos los órdenes.

Ya dentro de uno de los capítulos afirma: "Macri podría haber sido un capitalista exitoso, y disciplinar al sector agroexportador con retenciones escalonadas y diferenciadas, pero eligió ser el carancho del sistema financiero".

Lenguaje marcial

¿Disciplinar? Típica palabra del diccionario cristinista. Es lo que ella intentó en su primera presidencia con el campo. Y con el país. Para "ir por todo", claro, hay que disciplinar.

Es lo que no pudo hacer con su vicepresidente Julio Cobos, a quien ella y su entorno intentaron demoler, cuando el indisciplinado mendocino se negó a votar en el Senado nacional aquel explosivo aumento de las retenciones al campo.

Hace unos días el inolvidable Aníbal Fernández también había pedido mano dura para lo cual había apelado a una vieja palabra del militarismo escolar y reclamado que se le aplicara "un correctivo" al dirigente  de la Sociedad Rural David Lacroze Ayerza, un desubicado que durante el viaje de Cristina a Cuba había molestado a la ex mandataria sacándole fotos e insultándola.

Bonus track

Lo dejo, lector/a, con este caramelito de Sinceramente donde Cristina se refiere al enfrentamiento que tuvieron su marido Néstor Kirchner y Jorge Bergoglio cuando éste era cardenal de Buenos Aires.

"En el primer almuerzo que tuve con el Papa en el Vaticano recuerdo que conversamos sobre Néstor y yo le dije: '¿Sabe qué creo que pasó entre ustedes, Jorge? (Porque le digo Jorge cuando hablamos y no Su Santidad y él, obviamente, me dice Cristina). En el fondo creo que la Argentina era un país demasiado chico para ustedes dos juntos".

Notable lo suyo, Cristina. ¡Fuerte ese aplauso!

MÁS LEÍDAS

Temas relacionados