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Cornejo, el indisciplinado

Editado por Manuel De Paz
mdepaz.2015@gmail.com

Indisciplinado. Así lo suelen calificar algunos columnistas políticos porteños a Alfredo Cornejo. Con tal calificativo no se refieren a su tarea como gobernador de Mendoza, sino a su actuación como figura central del radicalismo dentro de la coalición que llevó a Mauricio Macri a la presidencia argentina en diciembre de 2015. 

Me temo que no le cachan bien la onda.

En realidad podría decirse que Cornejo viene haciendo, con bastante método, esto es, con disciplina, una sostenida crítica política a aspectos de la coalición que aún gobierna el país, pero con un dato distintivo: esta vez parece tener en claro que no hay que sacar los pies del plato.

Cuestiona pero para quedarse. Dentro del sistema. Un sistema institucional en el que los radicales han entendido que, hoy por hoy, no son nada sino es integrando un bloque compartido con otras fuerzas que pueda ser una opción distintiva frente al peronismo kirchnerista.

Sobre todo ahora que la entente de macristas, radicales, carriotistas, peronistas republicanos e independientes pasarán a convertirse en oposición. Y máxime después de un dato histórico: haber concluido en los plazos constitucionales un gobierno que no es justicialista ni kirchnerista. 

Qué decía la biblia radical

Lo habitual dentro del radicalismo clásico hubiese sido que, ante la posibilidad de perder las recientes elecciones presidenciales, la UCR se hubiera desbandado, porque ellos ¿vio? se rompen pero no se doblan.

Esa era una frase potente desde lo dogmático, pero que no sirve para construir proyectos políticos junto a otras fuerzas donde hay que poner ladrillos, conceder, pactar, negociar y volver a levantar las paredes de la casa todos los días.

Lo "disciplinado" en aquella concepción demodé sería lo que están haciendo, por ejemplo, el hijo de Alfonsín y otros nostálgicos radicales que hoy representan a muy pocos ciudadanos. El mendocino, en cambio, aprendió a tener hambre de gestión.

Agrandate, galleta

Cornejo disfruta por estas horas los últimos días de una gestión gubernativa que lo ha tenido como protagonista casi excluyente. Una gestión a la que le ha sacado el jugo como pocos de sus antecesores, y que seguramente tratará de seguir exprimiendo.

Hace poco lo dijo en forma de chiste, pero iba en serio : no descarta intentar ser presidente de este país alguna vez.

Desde su puesto de diputado nacional, donde aspira a diferenciarse de la medianía, seguramente se apoyará en su cargo de presidente del Comité Nacional de la UCR, para dejar marca política.

Insistirá -y ahí se verán los pingos- en la necesidad de una conducción sin estrellas en la mesa opositora, movida en la que Macri no parece estar muy convencido. Cornejo propone protagonismo para la coalición.

Concluyo: no es indisciplina lo que mueve a este político tozudo, jodido, implacable en lograr sus propósitos. Como gobernador ha hecho un master  en orden y  sistematización política.

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