Carly Gregg, una adolescente de 14 años, se convirtió en el centro de una tragedia familiar en Estados Unidos, el 19 de marzo de 2024. Cometió el crimen de su propia madre, quedó filmada por cámaras de seguridad y ahora fue condenada a prisión perpetua.
Video: la fría actitud de la adolescente que cometió el crimen de su madre y quedó filmada
La joven fue condenada a prisión perpetua por el brutal crimen que cometió hace más de un año

La adolescente al momento de ser condenada por el crimen.
Acusada del crimen de su madre, la docente de matemáticas Ashley Smylie (40), y de intentar matar a su padrastro, Heath Smylie, el crimen fue capturado en parte por una cámara de vigilancia en la cocina de la casa familiar.
Este video escalofriante, presentado como evidencia clave durante el juicio, reveló la frialdad aparente de la adolescente antes y después del acto, desatando debates sobre la salud mental, el consumo de drogas y la justicia juvenil.
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El crimen de su propia madre
El día del crimen comenzó de manera aparentemente rutinaria. La adolescente, estudiante de la misma escuela donde enseñaba su madre, había sido descubierta consumiendo marihuana y usando teléfonos celulares descartables por una amiga, quien alertó a su madre.
Al llegar a casa después de clases, la madre registró la habitación de su hija y encontró con vapers de marihuana. Según los fiscales, este descubrimiento desencadenó una crisis de la adolescente, quien dependía mucho de la aprobación materna.
El video de la cámara de vigilancia, que fue clave en el juicio en septiembre de 2024, muestra a Carly Gregg paseando por la cocina con un arma oculta a la espalda. Se la ve entrando y saliendo de la habitación de sus padres, donde sacó un revólver .357 Magnum que su madre guardaba bajo el colchón.
Minutos después, se escucharon sonidos que coinciden con tres disparos. La adolescente regresó a la cocina con aparente tranquilidad: se sentó en una banqueta, envió mensajes de texto y jugó con sus perros, como si nada hubiera ocurrido.
El segundo crimen que no concretó y la condena
No conforme con el crimen de su madre, Carly Gregg planeó eliminar testigos. Su padrastro llegó minutos después y fue emboscado en la puerta de la cocina. Le disparó en el hombro, pero él logró forcejear el arma y la desarmó.
El juicio comenzó el 16 de septiembre de 2024. La adolescente fue juzgada como adulta y se declaró no culpable inicialmente. Su defensa argumentó una crisis de salud mental. Después de 2 horas de deliberación, el jurado la encontró culpable por el crimen y la condenó a prisión perpetua.