Una pesa de gimnasio que cae sobre la cara de una persona y casi la mata. Cualquiera podría pensar que se trata de un insólito accidente. Y así lo quiso hacer entender un hombre de 33 años en Australia. Pero gracias a las cámaras de seguridad quedó en claro que se trató de un intento de crimen y terminó siendo condenado.
Video: el caso del hombre que quiso cometer el crimen de su amigo al tirarle una pesa en el gimnasio
El sujeto que intentó cometer el crimen quedó totalmente escrachado por las cámaras de seguridad y terminó condenado

El video que clarificó el intento de crimen en Australia.
Entre víctima y victimario eran amigos. Solían compartir varios momentos en el gimnasio, como fue aquel 22 de octubre de 2020 en que ambos estaban practicamentes solos en la sala de entrenamiento ubicada Rosebery, un pueblo de Australia.
Uno de ellos se encontraba con una pesada mancuerna en cada una de sus manos, mientras estaba acostado en un banco realizando ejercicios de pecho. Nunca se imaginó que un pesado disco de 20 kilos se iba a estrellar contra su cara y le iba a producir graves lesiones.
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El "accidente" en el gimnasio
El suceso tuvo lugar en el Next Level Gym. Las imágenes de las cámaras de seguridad revelaron que mientras la víctima estaba realizando el ejercicio de pre banca, su amigo Shane Ryan caminaba a su lado con un disco de 20 kilos en sus manos. En una fracción de segundo, le pase se le escapó y terminó en el rostro del otro hombre.
El video muestra a la víctima incorporándose lentamente, llevándose las manos a la cabeza y al rostro, que estaban cubiertos de sangre. Shane Ryan, por su parte, se acerca a víctima y luego se la aleja de la cámara. Segundos después, regresa y, según el tribunal, procede a llamar a una ambulancia.
Fue un intento de crimen
El informe detalla las graves lesiones sufridas por la víctima, que incluyen una fractura de cráneo, un corte en la ceja, hinchazón facial y secuelas psicológicas "significativas y continuas". A pesar de la gravedad del ataque que fue un intento de crimen, el tribunal determinó que la relación entre los hombres era "amistosa" y no encontró motivos aparentes para el ataque. El juez a cargo del caso tampoco encontró evidencia de "premeditación o planificación significativa" por parte de Shane Ryan.
El juez John Burns, al dictar la sentencia, destacó la vulnerabilidad de la víctima en el momento del crimen. "La víctima estaba vulnerable, ya que estaba acostado boca arriba y tenía pesas en las manos, no podía protegerse a sí mismo, tampoco tenía motivos para creer que lo atacaría como lo hizo", afirmó el juez.
Shane Ryan, por su parte, negó que se trató de un crimen, insistió en que el incidente fue un "accidente", pero reconoció que sus acciones fueron peligrosas. Fue sentenciado a 19 meses de prisión, con la obligación de cumplir al menos 10 meses tras las rejas antes de poder solicitar la libertad condicional.