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En ocho días una anciana de 74 años sufrió dos fuertes atracos en su casa durante la madrugada. En el primero de ellos, le robaron hasta la comida.

Sín códigos: violentos asaltos sufrió una mujer en silla de ruedas

Por Ariel Cubellscubells.ariel@diariouno.net.ar

Teresa Nicolau (74) no puede descansar ni dormir tranquila desde la semana pasada. Por un ensañamiento de la inseguridad o de alguien en particular, esta señora mayor que vive en Guaymallén sufrió en ocho días un violento asalto y un intento de robo, que finalmente no se concretó por la llegada de la Policía.

Teresa habita sola en una casa de Dorrego. Su vida no es sencilla, ya que tiene problemas en la columna y necesita de una silla de ruedas y un andador para trasladarse por el interior de la vivienda.

En el amanecer del miércoles de la semana pasada, a las 6.30, la señora sintió un gran estruendo en la puerta de su casa, lo cual hizo que se levantara de la cama para ver qué sucedía. Un joven –ella asegura que se trataba de un menor de edad– fue directamente contra la mujer. El sujeto intentó atarle las manos, pero al no lograrlo comenzó a patearla. “Me dio cinco patadas terribles. Me decía que me iba a pegar un tiro. Yo le dije que me lo pegara, que ya no daba más”, contó Teresa.

Al parecer, el delincuente tenía algunos datos de lo que la víctima tenía en su casa, ya que en reiteradas oportunidades le dijo: “Dame el arma y la plata que tenés”.

Esta anciana hace algunos años era propietaria de un revólver que tenía por cuestiones de seguridad, pero ya no lo tiene.

Luego de reducirla, el sujeto fue en busca de lo que estuviera a su alcance para llevarse. Abrió la heladera y sacó los alimentos que allí había, llenó algunos bolsos con ropa y encontró una billetera a la cual le sacó el dinero que contenía. “Lo único de plata que tenía era lo de la jubilación y me lo llevó, un poco más de $2,000”, señaló Teresa.

Tratando de reponerse de lo vivido y recuperándose de los golpes, en la madrugada de ayer esta mujer volvió a pasar momentos de mucho temor.

“Otra vez sentí una explosión fortísima contra la puerta. Me imaginé que de nuevo era un robo, pero me quedé a oscuras en la cama, no quería que otra vez me pegaran. Unos minutos después, vi que me alumbraban y era la policía”, explicó.

Todo indica que el o los ladrones estaban a punto de perpetrar un nuevo asalto, pero la presencia de la fuerza pública en las cercanías habría hecho que desistieran de su propósito y escaparan, sin ser detenidos por los efectivos.

¿Casualidad o ensañamiento que a una mujer de 74 años que vive sola y necesita de una silla de ruedas para moverse le hayan entrado a robar dos veces en una semana? “Yo no le hago mal a nadie, no molesto a los vecinos, no entiendo por qué se la agarran conmigo”, dice Teresa conmovida, quien solamente tiene un hijo que la ayuda, pero que por cuestiones laborales no puede vivir con ella.

“Yo no me voy a ir de mi casa. Me voy a encomendar a Dios y si hace falta, voy a volver a comprarme un arma para defenderme”, completó la víctima”.

Por su imposibilidad física no ha podido realizar la denunciaMás allá de los reiterados hechos delictivos, en ninguno de los casos se ha efectuado la denuncia, ya que la Oficina Fiscal requiere la presencia de la víctima allí. Por su imposibilidad física, Teresa no ha podido ir.

La frase"No entiendo por qué me golpearon tanto en el primer robo si yo no me resistí. Tengo que agradecer que no me mataron" (Teresa Nicolau).

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Preocupada. Teresa Nicolau lamenta las pérdidas materiales y los ataques reiterados.
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Destrozada. Así quedó la puerta de la casa tras el ataque de ayer.

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