Cualquier haya salido a la ruta o simplemente manejado después de una tarde de viento o lluvia, sabe lo rápido que el parabrisas del auto puede ensuciarse rápidamente. Tener el depósito del limpiaparabrisas lleno de líquido hecho con una receta casera, no es un lujo estético, es una necesidad para nuestra seguridad vial.
Sin embargo, los bidones de líquido limpiaparabrisas comercial pueden sumar un gasto extra al presupuesto del mes. La buena noticia es que podés fabricar tu propia receta en casa, con ingredientes que seguro tenés en la alacena, gastando muchísimo menos y obteniendo resultados excelentes.
A continuación, la receta definitiva para crear tu propia mezcla casera.
Receta de líquido limpiaparabrisas casero, ingredientes
Para preparar aproximadamente 4 litros de líquido (la capacidad promedio de la mayoría de los depósitos), vas a necesitar estos ingredientes:
- Agua destilada (4 litros): este es el ingrediente más importante. Nunca uses agua de la canilla. El agua corriente tiene minerales (sarro) que, a la larga, tapan los conductos, arruinan la bomba del sistema y manchan la pintura y el vidrio.
- Limpiador de vidrios comercial o vinagre blanco (1 taza): el vinagre es un excelente desengrasante natural y ayuda a que el agua no deje marcas al secarse. Si no te gusta el olor, podés usar una taza del clásico limpiavidrios azul que usamos en casa.
- Detergente para platos (1 cucharada sopera): es fundamental para despegar los insectos y la suciedad rebelde. ¡Ojo! No te pases de esta medida, sino tu auto parecerá una fiesta de espuma.
Receta de líquido limpiaparabrisas casero, paso a paso
La receta no tiene ninguna ciencia, pero el orden es importante para no generar demasiada espuma al mezclar:
- Volcá el agua: en un bidón limpio de 5 litros (podés reciclar uno de agua mineral), verté los 4 litros de agua destilada.
- Agregá el limpiador: sumá la taza de vinagre blanco o limpiavidrios.
- El toque final: incorporá la cucharada de detergente para platos.
- Mezclá con cuidado: cerrá el bidón y agitalo suavemente para que los ingredientes se integren, intentando no generar demasiada espuma.







