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El que recibió perpetua por el crimen de su pequeña hija de 1 año, cometido en 1999, tuvo una breve charla con la periodista de Diario UNO de policiales, en la quinta cámara del crimen.

“Si me condenan, me suicido", había dicho Amitrano antes de la condena

Por Catherina Gibilarocgibilaro@diariouno.net.ar

Impecablemente vestido, como siempre. Alejandro Amitrano espera solo, esposado, en la sala de debate que el tribunal se expida sobre su inocencia o culpabilidad. No se mostraba nervioso aunque trataba de conversar con la periodista de Diario UNO que había quedado sentada allí esperando el fallo de los jueces.

“¿Como pensás que sale esto?”, le preguntó Amitrano a boca de jarro tras asegurarse de a qué medio pertenecía. La periodista le respondió que no tenía en sus manos los expedientes que manejaban los jueces. Y luego el acusado advirtió: “Si me condenaran, yo me suicido. No quiero que mi hija Indiana (tiene un año y 8 meses) venga a verme a una cárcel. Además si esto pasara (la condena) se mueren mi madre y mi hermana”. Y agregó: “Para mi familia esto ha sido y es tremendo”.

Tras unos minutos de silencio agregó algo impensado para quienes siguen el juicio: “A mi hija la lloré todos estos 15 años”.Luego retomó el tema de su otra nena, Indiana, como alejándose de Rosarito: “Si yo me mato, ella (por Indiana) va a estar bien. Pensá que no la voy a poder disfrutar, no voy a poder verla crecer en libertad. Además no quiero que venga a verme a la cárcel cuando tenga yo 60 años, ni loco”.

–¿Pensaste, ya que hablás tanto de Indiana, en el derecho a la vida de Rosarito? –Sí, los médicos tienen la culpa. Yo tendría que haber tenido otros abogados para que me asesoraran, no dos laboralistas. Creo que mi mamá y mi hermana intentaron hacerlo (un juicio por mala praxis) pero no sé en qué quedó. Creeme, me costó horrores armar mi vida de vuelta; esto tiene que salir bien ahora”.

Mientras hablaba daba vuelta en sus manos una estampita de la Virgen de Lourdes y una mediecita rosa de Rosarito.

“Mi hija Indiana –siguió– nació el 11 de febrero, que es el aniversario de la Virgen”, dijo como descolgado. 

Siempre pensando en sus propios intereses afirmó: “Ahora me voy a casa y luego del país. No quiero vivir más acá”.

Por un momento se acordó de su ex esposa, Cecilia Cousau.

“Yo no le guardo rencor a Cecilia, pasamos lindos momentos juntos. Ella a los 2 meses de conocerla quedó embarazada y se vino a vivir conmigo. Todo iba bien. Después de lo que pasó –no menciona la muerte de Rosarito– la llamé tantas veces para que me alcanzara porque me dijeron que ella iba a ir presa, pero su madre nunca lo creyó. Yo podría contarte muchas cosas que tenía que haber dicho y me las callé”. Segundos después el ruido de la puerta de la secretaría anunció la entrada de los jueces con el veredicto.

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Yo no le guardo rencor a Cecilia Cousau, pasamos lindos momentos juntos. Ella a los dos meses de conocerla quedó embarazada (de Rosarito)” Alejandro Amitrano, padre de la pequeña
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Desconsoladas. La pareja y la hermana del acusado, tras conocer la sentencia.

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