ver más
Los delincuentes, un hombre de unos 60 años y un adolescente, rompieron una reja a golpes y accedieron a la vivienda. También se robaron alhajas.

Saquearon una casa de Dorrego y huyeron con un televisor al hombro

Con total descaro, dos delincuentes –uno de ellos, un experimentado hombre de unos 60 años y un

adolescente– saquearon en plena siesta una casa de Dorrego, Guaymallén. Los maleantes, que habrían

hecho inteligencia previa, sabían que los ocupantes no estaban en la vivienda y destruyeron a

golpes una reja para acceder a la casa. Se alzaron con electrodomésticos y joyas.

El impune atraco ocurrió el viernes, pero trascendió ayer. Durante la siesta, los dueños de

la vivienda, ubicada en San Juan de Dios, entre Joaquín V. González y Adolfo Calle, habían salido a

visitar a unos familiares, sin sospechar que los delincuentes estaban al acecho esperando la

oportunidad para dar el golpe.

Apenas la familia se fue, los dos maleantes habrían forzado un portón de hierro que da al

garaje y al patio, y por allí accedieron a la propiedad. Ya adentro, y sin que nadie interfiriese

en sus planes, usaron una pesada masa para destrozar los ladrillos que sostenían la antigua reja

que protegía una de las ventanas de la casa.

Luego de varios golpes, por fin consiguieron entrar a la vivienda, la cual registraron

pormenorizadamente hasta dar con una importante cantidad de joyas y alhajas en una de las

habitaciones. A eso le sumaron un televisor que les pareció tentador.

Todo hace suponer que los ladrones –tal vez pensando en que hallarían dinero u objetos de

valor fáciles de transportar– no contaron con un vehículo para trasladar el botín, por lo que al

verse atraídos por el televisor no tuvieron otra opción que cargarlo al hombro y abandonar la casa

atacada.

Esa imagen, que desnuda toda la impunidad con la que se movían los ladrones, fue la que

vieron unos obreros de un taller de chapería de esa cuadra, quienes no dudaron en avisarle a la

Policía.

Minutos después, un móvil llegó al lugar y, pese a que contaba con la descripción de los

parsimoniosos ladrones que huyeron caminando, no pudo dar con ellos.

Antecedente extraño

A principios de esa semana, los dueños de la casa que fue desvalijada tuvieron una misteriosa

visita. Un hombre de unos 50 años, acompañado de una adolescente que dijo ser su hija, llegó

preguntando por un integrante de esa familia. Según aseguró, él le debía $40.000 a esa persona. Con

este ardid, el desconocido supo ganarse la confianza de la propietaria de la vivienda, quien lo

dejó pasar. En medio de la charla, ese hombre pudo conocer el interior del inmueble y hasta el

lugar en que podrían guardar los objetos de valor. Luego le habría surgido un imprevisto y salió,

prometiendo que regresaría.

El recuerdo de ese hecho extraño volvió a la memoria de las víctimas cuando le detallaban lo

ocurrido a la policía. Los investigadores tratan de establecer si ese hecho está relacionado con el

robo del viernes.

MÁS LEÍDAS