El sistema de salud de Bariloche está en alerta tras confirmarse la muerte de una mujer de 45 años por hantavirus. El caso, que terminó este lunes con el fallecimiento de la paciente en el Hospital Zonal Ramón Carrillo, llamó la atención de los médicos por un detalle clave: los síntomas aparecieron justo un día después de que terminara el tiempo máximo de control que se les hace a los contactos estrechos.
Preocupación en Bariloche tras la confirmación de una muerte por hantavirus
La paciente falleció luego de completar el aislamiento por el caso de su esposo. Analizan un contagio tardío por cepa Andes

Alerta por hantavirus tras la muerte de una mujer y un posible contagio tardío
La mujer era la esposa de otro paciente de 45 años que se había contagiado a principios de mayo. Ella y su hijo cumplieron estrictamente el aislamiento preventivo de 21 días y los 45 días de monitoreo médico para ver si desarrollaban la enfermedad (que es el tiempo máximo de incubación). Sin embargo, el cuadro se le despertó recién en el día 46, cuando su marido ya estaba de alta en la casa.
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Un deterioro muy rápido
La paciente fue a la guardia el domingo con fiebre, dolor muscular y tos. En los días previos se sentía mal, pero en un primer momento pensaron que se trataba de una infección urinaria. Al conocerse el antecedente familiar, los médicos sospecharon de hantavirus y la dejaron internada en la Unidad de Cuidados Intermedios.
Un estudio por PCR confirmó el diagnóstico y, a partir de ahí, el cuadro empeoró de golpe.
"Pese a los esfuerzos del equipo de salud de la UTI (Unidad de Terapia Intensiva) y de encontrarse en asistencia respiratoria mecánica, tras un rápido deterioro de su estado de salud se confirmó su deceso", explicaron desde el hospital Ramón Carrillo en el parte oficial.
De la sospecha del viaje a la cepa patagónica
La historia de este contagio empezó a principios de mayo. Cuando el esposo de la mujer fue internado, los médicos pensaron que el hombre se había agarrado el virus durante un viaje al norte del país, por Salta y Jujuy.
Sin embargo, los análisis de laboratorio cambiaron el rumbo de la investigación: confirmaron que se trataba de la cepa Andes. Esta variante es típica de la Patagonia y tiene una característica compleja: a diferencia de otras, no solo se contagia por respirar el ambiente donde hay roedores, sino que también se transmite de persona a persona a través de los fluidos y la saliva. El hombre se recuperó bien, pero el virus se quedó latente en su esposa más tiempo de lo común.
¿Cómo es el hantavirus?
El hantavirus es una enfermedad causada por un virus que transmiten los roedores silvestres a través de la orina, la saliva y las heces fecales. La forma más común de contagiarse es respirando las partículas que quedan flotando en el aire en lugares cerrados como galpones, depósitos o zonas rurales abandonadas.
En Argentina circulan dos grandes familias de este virus que afectan a los pulmones y al corazón: la Orthohantavirus andesense (donde está la cepa Andes y otras variantes como Lechiguanas, Orán y Buenos Aires) y la Orthohantavirus mamorense (que incluye al virus Laguna Negra).
Cuando aparece la cepa Andes, los fluidos de los pacientes se vuelven peligrosos, y por eso la principal hipótesis de los médicos en este caso es el contagio interhumano por contacto directo con las mucosas de la boca, los ojos o la nariz.
La enfermedad puede empezar como una gripe común con fiebre de más de 38 °C, escalofríos, dolor de cabeza, náuseas, vómitos o diarrea, pero si no se detecta a tiempo puede pasar rápidamente a un cuadro grave con insuficiencia respiratoria y shock, lo que vuelve vital la atención médica en las primeras horas.
FUENTE: Infobae