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De acuerdo a lo que pudo averiguarse, la mujer logró quebrar el muro del miedo y pudo salir del departamento del victimario, tras lo cual decidió solicitar ayuda.

Por no poder tener hijos, su pareja la golpeaba y torturaba

Una mujer de 38 años denunció que ante la imposibilidad física de engendrar un hijo, su pareja la sometía desde hace dos años, a "torturas medievales" que incluyeron golpes en partes no visibles de su cuerpo. El abogado que la asiste realizó la denuncia en la Ciudad de Buenos Aires, luego de que la mujer abandonase el departamento que compartía con el agresor, y precisó que era sometida a castigos "medievales"El letrado Javier Miglino, que asesora legalmente a la víctima de violencia de género, le reveló al Diario Popular que "se trata del penoso caso de una chica de 38 años, llamada Laura, que vive en el porteño barrio de Nuñez y que literalmente sufre palizas diarias a manos de su pareja".

"Por ese motivo hace dos días que se mudó a lo de una amiga", precisó. "Laura nos contactó hace unos días porque teme por su vida. Esta empleada de una empresa de telefonía celular que hace unos años fue modelo de una conocida agencia de Buenos Aires no puede tener hijos y ese es uno de los motivos por los cuales su pareja, Carlos M. F. la golpea salvajemente", dijo Miglino.De acuerdo a lo que pudo averiguarse, la mujer logró quebrar el muro del miedo y pudo salir del departamento del victimario, tras lo cual decidió solicitar ayuda. "El calvario de Laura se agudizó durante casi un año desde que simples discusiones pasaron a tener torturas de tinte medieval, donde su pareja, siempre cuidó de no lastimarle el rostro de modo que las lesiones no llamen la atención", dijo.
El sujeto, según expresó el abogado, titular de la ONG Defendamos Buenos Aires, "ya fue denunciado en el Juzgado de Instrucción en lo Criminal por amenazas coactivas y lesiones graves".Entre los detalles, verdaderamente macabros, sobre las agresiones, la víctima pudo relatar que debió "cuidarse" de su vestimenta durante todo el tiempo que se extendió la relación tóxica, ya que el agresor le pegaba en zonas determinadas de su cuerpo, con el objetivo de que sus ataques no fueran observados por terceros."Laura viste un conjunto de pantalón, saco y camisa en su trabajo y el agresor siempre se cuidó de golpearla en zonas "no visibles", aunque en la última golpiza la lastimó golpeándola desde el cuello hasta tórax con un cable coaxil de TV trenzado, de tal manera que hasta llegó a cortarle la piel", dijo Miglino.El letrado manifestó que "por estos motivos, y más allá de la causa penal, Laura ha optado por retirarse del departamento del agresor a donde ya no quiere regresar". "Estamos frente a una muestra más de que la violencia contra la mujer va in crescendo en la República Argentina; a través de maltrato físico, psicológico o verbal por lo que todos debemos involucrarnos para terminar con este verdadero cáncer social", concluyó Miglino.Fuente: NA

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