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La denuncia la hizo una mujer ante la Inspección General de Seguridad. El vehículo desapareció de la playa San Agustín y cuando lo hallaron, estaba irreconocible. Separan a dos efectivos por el caso.

Policías le quitaron el auto a una mendocina, lo usaron 6 meses y le devolvieron chatarra

Rosana Villegasrvillegas@diariouno.net.ar

Dos policías, uno que trabaja en la playa de secuestros San Agustín y otro que presta servicios en el área de Logística, serán sumariados y apartados de sus cargos, luego de que la Inspección General de Seguridad recibiera la denuncia de una mujer, a quien le secuestraron un auto en abril y luego de usarlo durante meses, le devolvieron una chatarra que había sido literalmente desmantelada.

Los investigadores creen que no se trata de un caso aislado, sino que podría ser la punta para desnudar un núcleo de corrupción enquistado en la institución policial. Tras la denuncia, la misma IGS remitió una compulsa para que el caso sea investigado por la Fiscalía de Delitos Complejos, a cargo de Claudia Ríos.

A principios de abril, un control policial dispuso el secuestro de un Peugeot 306, patente CWL 190, modelo 2000, que días atrás había comprado Susana Encarnación Diez. Seis meses más tarde, una vez que pudo regularizar los requisitos que necesitaba, la dueña se presentó a buscar su auto, pero este había desaparecido de la playa de secuestros de San Agustín, donde había quedado tras el secuestro.

Desde ese momento, comenzó el rastreo y luego de varias consultas apareció un registro que indicaba que el auto en cuestión había salido de la playa en Julio, a solicitud del personal de Inteligencia Criminal, y que desde allí había sido llevado al área de Logística, donde funcionan los talleres de la Policía, para ver si estaba en condiciones de circular. “Hay casos en que los juzgados a cargo de algunos vehículos secuestrados, por ejemplo por ser mellizos, de los que se sabe que no se presentará nadie a reclamarlos, da la autorización para que el personal de Inteligencia Criminal pueda usarlos, ya que esos efectivos no pueden moverse en autos identificados como policiales porque eso entorpecería sus investigaciones”, explicó una fuente consultada.

¿Error u omisión?Una de las explicaciones dadas por el personal involucrado en el hecho fue que el mismo día en que se le secuestró a Susana Diez su Peugeot 306, color bordó, la policía había secuestrado también otro auto, del mismo modelo, color gris, que sería mellizo y ese era el que debía salir para uso de Inteligencia Criminal. Sin embargo, el encargado de otorgar el vehículo no reparó en la evidente diferencia de color, ni en la patente identificatoria y cedió equivocadamente el auto de Diez al personal de Logística. Esto también fue posible porque ni el que lo retiraba traía la autorización judicial, ni quien lo entregó la habría requerido.

Siguiendo el destino del rodado, los investigadores del caso llegaron hasta Logística, donde el jefe de talleres reconoció que sí habían retirado ese vehículo: “Pero no lo trajimos para que lo usara Inteligencia Criminal, sino para sacar autopartes y arreglar otros autos”, habría dicho muy suelto de cuerpo.

Tanto fue así que cuando finalmente lograron dar con el vehículo extraviado, a este le faltaban las ruedas originales, le habían cambiado la batería y el radiador, y carecía del estéreo, de los parlantes, las cerraduras, las alfombras interiores y hasta la insignia de la marca. También el cuenta kilómetros revelaba que el auto había sido usado durante el lapso en que estuvo secuestrado (ver aparte).

Al borde del colapso, al ver su rodado convertido en una verdadera chatarra, la dueña buscó una escribana para que dejara constancia del estado en que le entregaban su auto y luego acudió a realizar la denuncia a la Inspección General de Seguridad.

Uno de los acusados ya tenía antecedentesLuego de que el mismo comisario Ubaldo Quintana, a cargo de la playa San Agustín, proporcionara toda la documentación de lo sucedido, desde la Inspección General comenzó la investigación administrativa.

“Con la documentación aportada se inició el expediente 1480-I- 11 que se trató hoy (por el jueves) en la orden del día. A partir de las pruebas que existen se decidió levantar un sumario administrativo a los dos funcionarios policiales involucrados, que son el jefe de talleres de Logística y otro efectivo que trabaja en la playa San Agustín, y disponer de su traslado a otras áreas de la policía para que no puedan entorpecer la investigación. También se envió compulsa a la Fiscalía de Delitos Complejos, para que la fiscal Claudia Ríos determine si han incurrido en un delito penal”, confirmó ayer el director de la IGS, Félix Pesce.

En tanto, se supo que uno de los involucrados, el jefe de talleres de Logística, ya tenía un antecedente por el que fue investigado: “Recibimos la denuncia de que arreglaba sus autos particulares en el taller que es del Estado y con material y personal del Estado”, confirmó Gustavo Palmarochi, jefe del Departamento de Asuntos Internos.

Cifras- 30 autos por día ingresan a la playa de secuestros de San Agustín.

- 626 vehículos han ingresado a esa playa en lo que va del 2011 por motivos judiciales.

- 324 autos llegaron durante el 2011 procedentes de operativos viales, por falta de documentación, por ejemplo.

- 19.000 vehículos, entre autos, motos y camiones están secuestrados en las distintas playas de la provincia.

Lo habían andado 8.000kmIndignada por la impunidad con la que pareció moverse la Policía al usar su auto y desmantelarlo, la dueña buscó al ex dueño para corroborar las condiciones en que estaba el rodado cuando él se lo vendió a principios de abril, días antes de que se lo quitara la policía.

“Cuando yo vendí el auto, como el 2 de abril, estaba impecable. Las cubiertas eran nuevas, no tenían más de 5.000 kilómetros, la batería no tenía casi uso y le acababa de cambiar el radiador. Yo no pensaba venderlo en ese momento y le había hecho el cambio de aceite unos días antes. Por eso, cuando ellos encontraron el auto en esas condiciones y dudando de que la Policía lo hubiera usado, vinieron a pedirme la tarjetita del cambio de aceite donde consta el kilometraje que tenía el auto, así comprobamos que mientras estuvo secuestrado lo habían andado unos 8.000 km”, contó a Diario UNO, Vicente Campanello, el anterior dueño del rodado.

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