Crimen en Ciudad

Pipi Merlo, que zafó hace unos años del crimen del médico Sebastián Prado, recibió 12 años por otro asesinato

El hombre de 35 años, que alcanzó a estar dos años libre, admitió haber cometido el homicidio de un jubilado de 74 años ocurrido en la zona de La Favorita

Ismael Merlo (35) volvió a enfrentar una acusación por asesinato pero, en este caso, no pudo zafar. El Pipi, que hace unos años logró zafar en el juicio por el crimen del médico Sebastián Prado, fue condenado este miércoles a 12 años y medio de cárcel tras admitir haber asesinado a un jubilado en el oeste de Ciudad

Los abogados defensores de Ismael Pipi Merlo acordaron con la fiscal de Homicidios Claudia Ríos realizar un juicio abreviado. El pacto fue que su cliente reciba una pena cercana a la mínima que se contempla para un homicidio agravado por el uso de arma de fuego, además de que la cumpla en una cárcel en La Rioja ya que en Mendoza tiene problemas con otros presos.

El juez Gabriel Bragagnolo homologó el acuerdo en la tarde de este miércoles y firmó la sentencia a 12 años y 6 meses de cárcel por el asesinato de Juan Carlos Monassa. La víctima, de 74 años, fue baleada el 21 de agosto pasado tras protagonizar una pelea con el Pipi en la zona de La Favorita. Murió casi un mes después en el Hospital Central.

El asesino estuvo prófugo durante mucho tiempo y hasta quiso pactar con la fiscal para presentarse ante la Justicia pero quedar libre en la investigación. Sin embargo, en los primeros días de octubre fue detenido por la Policía Federal en una terminal ubicada en La Rioja.

Zafó de una perpetua

La primera vez que Ismael Pipi Merlo se hizo tristemente célebre fue a mediados de 2013. El 6 de septiembre de ese año, el traumatólogo del Hospital Central Sebastián Prado (36) fue asesinado cuando intentaron robarle en la puerta de su casa, en plena Sexta Sección. Este caso se convirtió en un emblema de la inseguridad y días después fueron detenidos Merlo y Jonathan Morales Nievas (34).

El traumatólogo, Sebastián Prado.

Ambos recuperaron su libertad con el correr de los días ya que no había pruebas fuertes en su contra y hasta establecieron coartadas. En 2018, cuando Morales participó de otro asesinato en un asalto, su cómplice declaró que le había confesado haber participado en el crimen de Sebastián Prado y la causa se reactivó. Un año después, Ismael Pipi Merlo y Jhonny Morales se sentaron esposados en el banquillo de acusados.

Un jurado popular condenó al último de ellos, pero Merlo terminó zafando. Fue la primera vez en la provincia que doce ciudadanos declararon no culpable a un sospechoso en un juicio por jurado. Merlo recuperó nuevamente su libertad en forma inmediata.