Federico Olivares, el padre de María Cristina, confió que una vez más se demoró el juicio por la aberrante muerte de su hija quien recibió 140 puñaladas. Es que una vez más, la defensa de Rosa Videla volvió a renunciar y por la tanto se volvió a postergar el juicio. Sobre este tema, dijo que tiene miedo de que la causa prescriba.
Por su parte, contó sobre la triste realidad que viven sus nietos: “Mi nieto mayor mira al cielo y dice que quiere irse con su mamá”, expresó. Dijo que el niño en el colegio no responde al apellido de su padre sino que para él es “Olivares”. Manifestó que no han recibido asistencia psicológica por parte del estado.
