La investigación de la masacre del barrio Trapiche no encuentra otro culpable que Daniel Zalazar, el profesor de karate acusado de asesinar a tres mujeres y herir a dos menores el año pasado en . Todas las pruebas conducen a él y su autoría en el hecho es casi indudable. Sin embargo, su abogado defensor no se rinde y, otra vez, logró frenar que la causa vaya a juicio. La Justicia de garantías pondrá el punto final.
El viernes de la semana pasada el fiscal del caso, Gustavo Pirrello, había elevado a juicio el expediente por segunda vez, luego de algunas modificaciones en las imputaciones del sospechoso. El investigador lo decidió luego de las observaciones que le hizo la jueza de garantías Érica Sánchez en una audiencia realizada por el pedido de varias nulidades en cuanto a pruebas que hizo la defensa de Zalazar.
Las objeciones planteadas por el letrado Eduardo Annibaldi no encontraron eco en la Justicia y fueron declaradas improcedentes. Con los cambios en las acusaciones, al karateca no le quedaba otro camino que el juicio. Sin embargo, su defensor volvió a detenerlo. Luego del pedido formal de que la causa llegue a debate, quedaban cinco días hábiles para alguna otra oposición. Ayer, una hora antes de que se cumpliera el plazo, Annibaldi presentó nuevos cuestionamientos y nulidades.
Ahora sostiene la defensa que el ataque a la beba de 10 meses, quien resultó apuñalada pero pudo sobrevivir, no debe considerarse un homicidio simple en grado de tentativa, ya que entiende que Zalazar desistió de matarla y que si su propósito era terminar con su vida lo hubiera hecho. Esta criatura recibió cuchillazos en el rostro y en un ojo, y sobrevivió gracias a la rápida asistencia médica y a los tratamientos que le dieron en el hospital Notti.
Esta niña resultó ser el punto conflictivo entre el acusado y Claudia Arias (30), ya que la mujer aseguraba que él era el padre, mientras que el hombre lo negaba. Finalmente, un examen de ADN confirmó que Zalazar no es progenitor de la menor.
El defensor ayer marcó otra oposición respecto a las calificaciones del los hechos, que gira en torno al hijo de 9 años de Claudia, quien se salvó de ser asesinado porque se escondió en el baúl de un auto. Este episodio fue caratulado como tentativa de homicidio criminis causa, aunque para el abogado Annibaldi se trató de coacciones agravadas por el uso de arma, considerando que el objetivo era sólo amenazarlo. Este niño fue quien llamó a su abuela para contarle lo sucedido. Otro hijo de Arias, de 11 años, sí fue acuchillado pero sobrevivió.
También se cuestiona el procedimiento de la policía en aquella madrugada, ya que cuando los efectivos ingresaron a la vivienda salieron rápidamente ya que salía gas y había una vela encendida. Esta escena la armó el homicida para volar la casa y que todo quedara oculto. Además, se intenta anular la pericia psicológica que definió que Zalazar es imputable. Su representante legal quiere un nuevo examen y que se realice en seis sesiones, una cada dos meses. Esto estiraría notablemente los tiempos de la investigación.
Todo lo presentado será respondido por el fiscal Pirrello y se fijará una audiencia para que la Justicia de garantías resuelva. La jueza Erica Sánchez decidirá si hace lugar a los planteos o, en caso contrario, determina que el caso vaya a juicio.
