Carlos Pavéz, un policía de 40 años que trabajaba en la Comisaría 8 de San Rafael, murió luego de pasar un mes en terapia intensiva en el Hospital Schestakow, tras ser baleado mientras trabajaba, cuando intervino ante un hecho de violencia de género, donde hombre amenazaba a su ex pareja con asesinarla. En el lugar hubo un tiroteo que terminó con la vida del denunciado, pero el efectivo también fue baleado.
Murió el policía baleado por un hombre denunciado por violencia de género

Carlos Pavéz tenía 40 años. Era padre de dos hijas y trabajaba en la Comisaría 8, de San Rafael.
La muerte del auxiliar Pavéz ocurrió alrededor de las 22.30 del miércoles. Fue confirmado por los médicos del Schestakow, luego de un mes de estar en grave estado y luchar por su vida desde una cama de terapia intensiva. Justo el 20 de octubre, día de la Policía.
El hecho en el cual recibió un disparo en la espalda, por debajo de su chaleco antibalas, ocurrió en la noche del 21 de septiembre pasado, cuando una mujer llamó al 911 y dijo que su ex pareja, Roberto El Sapo Cruz, de 34 años, golpeaba la puerta de su casa, y con un arma de fuego en la mano amenazaba con matarla. Incluso su propia hija, que estaba dentro de la casa, le pedía que se fuera, pero el hombre estaba eufórico y enceguecido.
Recomendadas
Los efectivos llegaron a calle Suipacha 740 y vieron al hombre fuera de sí que golpeaba la puerta de una casa. Pavéz y su compañero Garro no habían visto que el hombre estaba armado.
Se acercaron a él y en el momento de pedirle que se calmara, este los miró y les disparó, y rápidamente los dos efectivos reaccionaron de la misma manera y le dispararon.
Pavéz cayó al suelo y El Sapo aprovechó la situación. Se lanzó arriba de él y apuntó con su arma en la cabeza. Lo amenazaba de muerte mientras exigía su arma reglamentaria. El policía le pidió que no lo matara, que tenía familia, hasta que el agresor vio al otro efectivo que estaba a pocos metros.
"Tirá el arma o te lo mato", le dijo El Sapo a Garro, quien obedeció la orden. Luego, lo hizo arrodillarse, se acercó, tomó el arma de fuego, le robó el celular y lo golpeó en la cabeza. Caminó unos metros más y se desplomó como consecuencia de los dos disparos que había recibido y murió en el lugar.
En pocos minutos llegaron refuerzos y una ambulancia del Servicio de Emergencias Coordinado que llevó a Pavéz al Hospital Schestakow, donde fue operado por la bala que recibió, la cual le perforó los intestinos y un riñón.
El policía, padre de dos nenas, luchó por su vida, pero su salud empeoró con el correr de los días.