A diez días de la masacre del barrio Trapiche, donde fueron asesinadas a puñaladas Claudia Arias (32), su tía Mirta Ortiz (45) y su abuela Silda Díaz (90), las otras dos víctimas del hecho permanecen internadas en el hospital Humberto Notti, aunque con buenos pronósticos y un alta médica que podría darse en los próximos días. Se trata de los dos hijos de Claudia que fueron atacados, Lucas, de 11 años, y Mía, de 10 meses.
El hecho tiene acusado y tras las rejas a Daniel Zalazar (30), ex pareja de Arias, imputado por los tres y las tentativas de homicidio hacia los menores. Varias pruebas lo comprometen y su situación parece irremediable.
En cuanto a los sobrevivientes, Mía (presuntamente hija de Salazar) y Lucas, atacados por el sospechoso con un arma blanca, ayer se conoció que su evolución es favorable y que en tres o cuatro días recibirán el alta médica en caso de que sus cuadros se mantengan como hasta ahora.
"Los dos están bien, en sala común y con el tratamiento correspondiente con medicamentos", explicó el director del hospital Notti, Raúl Rufeil. "Hay un buen pronóstico y en 72 o 96 horas podrían tener el alta", agregó el profesional.
Tras el hecho, ambos menores estuvieron graves y en delicado estado, sin embargo, desde su internación comenzaron a restablecerse. Lucas llegó al nosocomio pediátrico con heridas múltiples en el abdomen, en el rostro, los párpados y en el cráneo; mientras que la beba sufrió lesiones punzocortantes en el cuello y una perforación en el piso de la boca, debajo del mentón.
A pesar de este aterrador primer panorama, días después pasaron de terapia intensiva a sala común. La primera noche de transición fue complicada para el nene, quien luego salió adelante.
Ahora los hermanitos están en una misma habitación en franca recuperación y rodeados de familiares de su mamá. En pocos días dejarán el hospital, aunque, claro está, ya sus vidas no serán las mismas después de la masacre.
