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Marcelo Tagliaferro identificó a Osvaldo Martínez en una rueda que se realizó en la Fiscalía de Álvaro Garganta, adelantó C5N. Se trata del principal imputado por el crimen de tres mujeres y una niña. Más temprano, otro testimonio invo

Masacre de La Plata: un testigo reconoció al karateca y complicó aún más su situación

El remisero, que hasta hoy era el único testigo en la causa, reconoció este miércoles por la tarde al karateca Osvaldo Martínez como la persona que recibió a una de las víctimas en la casa que luego se transformó en la escena del cuádruple crimen en el que fallecieron tres mujeres y una niña en La Plata.

Marcelo Tagliaferro identificó a Martínez en una rueda que se realizó en la Fiscalía de Álvaro Garganta, adelantó C5N.

Según Tagliaferro, al llegar a la casa para llevar a Marisol Pereyra -la cuarta víctima- esa noche, un hombre abrió la puerta y tras unos minutos de espera volvió a salir para decirle que su pasajera se quedaba en la casa y luego se iría en otro remis.

Con el reconocimiento de personas, la fiscalía intentará aportar otra prueba que determine si Martínez estuvo esa noche en la escena del crimen o si se encontraba en su casa de Melchor Romero, tal como declaró en la indagatoria. Es que para el fiscal, la principal hipótesis del crimen es que Martínez asesinó a su novia Bárbara por celos y luego atacó a las otras tres mujeres para ocultar el anterior asesinato.

Más temprano, un nuevo testigo complicó más al acusado de los crímenes al declarar que lo vio hablando con el remisero que trasladó al lugar del crimen a una de las víctimas, informó este miércoles una fuente judicial.

Este testigo, que complicó la situación del karateca, es un hombre de 30 años, operador de sonido, que entre las 0.15 y las 0.30 del domingo 27 de noviembre pasado pasó con su vehículo por el frente de la casa ubicada en la calle 28, entre 41 y 42, de La Plata, donde vivían Susana de Bárttole, Bárbara Santos y la hija de ésta, Micaela de 11 años, tres de las víctimas.

Según declaró este hombre ante el fiscal de la causa, Alvaro Garganta, esa madrugada se dirigía a un evento cuando al pasar por esa arteria vio un automóvil Chevrolet Corsa con su conductor a bordo (sería el remisero) y un hombre parado en la vereda hablando con éste.

Según el testigo, en esa misma cuadra había estacionado otro automóvil color blanco que podría ser un Fiat Duna o un Fiat Uno. "No pude escuchar bien lo que decían pero se escuchaba que el que estaba parado hablaba fuerte, en tono elevado", detalló el testigo ante el fiscal.

Según las fuentes, además afirmó que el hombre que hablaba alto "era una persona de contextura considerable, no era un flaquito".

Fuente: A24.com y C5N

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