Era la noche del 19 de febrero de 1983 en un tranquilo barrio de Canadá. La lluvia caía con fuerza y el frío calaba los huesos. Jo-Anne Pedersen, una niña de 10 años tímida y sonriente, desapareció para siempre.
La niña de 10 años que se peleó con su hermana, quedó fuera de su casa y desapareció para siempre
La desaparición sigue siendo un misterio pese a que ya pasaron más de 40 años

La niña que desapareció para siempre en Canadá.
La niña caminaba de regreso a casa junto a su hermana de 11 años y una prima de 14 años después de visitar a unos familiares. Una discusión tonta entre las niñas escaló rápidamente. Dos de ellas entraron a la casa y cerraron la puerta con llave, dejando a Jo-Anne Pedersen afuera. Sus padres se encontraban en una fiesta de cumpleaños.
Esa fue una de las últimas certezas que se supo de la víctima antes de su misteriosa desaparición.
Recomendadas
Desaparición sin respuestas
Desesperada y mojada por la lluvia, la niña decidió no esperar. Caminó sola unos minutos hasta un pequeño negocio cercano. Entró, saludó al empleado y salió a la cabina telefónica exterior. Marcó a la operadora para localizar a su madre.
Cuando la mujer contestó, Jo-Anne Pedersen le contó entre llantos que estaba encerrada fuera y le pidió que fuera a buscarla. “Vení rápido”, suplicó.
Entonces ocurrió algo escalofriante. Un hombre desconocido, delgado, con bigote y campera oscura, entró en la cabina. Tomó el auricular y, con voz firme, le dijo a la madre de la niña: “Si no estás acá en media hora, llamaré a la policía”.
La madre colgó y salió inmediatamente con su esposo. Tardaron solo 15 o 20 minutos en llegar. Al bajar del auto, la cabina estaba vacía. Ni Jo-Anne Pedersen ni el hombre estaban allí. La niña había desaparecido para siempre.
La policía de Canadá activó de inmediato un operativo masivo. Cientos de voluntarios, perros rastreadores, helicópteros y equipos a pie peinaron bosques, campos y el río durante semanas. Se drenaron las aguas y se revisaron casas abandonadas. Nada. Ni una huella, ni una prenda, ni un testigo que viera forcejeo.
Durante años, el “hombre misterioso” de la cabina fue el principal foco de la investigación por la desaparición. Testigos lo describieron como de entre 20 y 30 años. En 2023, exactamente 40 años después, fue identificado pero descartado como sospechoso. Su nombre nunca se conoció.