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Un testigo de identidad reservada señaló como autores a un preso de Almafuerte y a Fabián Cedrón, quien fue absuelto por este caso en 2009, por lo que no puede ser juzgado otra vez.

La Justicia imputó a un nuevo sospechoso del crimen de Ramet

Juan Manuel Porollijmporolli@diariouno.net.ar

Un increíble giro dio la causa por el homicidio del cabo de la policía Gustavo Ramet, ocurrido el 20 de octubre de 2008. Un nuevo testigo de identidad reservada identificó como autores del asesinato a dos personas: una está detenida en Almafuerte por posesión de arma de guerra; la otra, Fabián Cedrón, fue absuelto por la 7ª Cámara del Crimen en noviembre de 2009 y no podrá ser juzgado nuevamente por este hecho.

La fiscal de Delitos Complejos, Claudia Ríos, contó a Diario UNO que el viernes se presentó un testigo, que permanecerá con identidad reservada y señaló a dos personas como las que habrían matado a Ramet.

“De las dos personas que señaló, una ya fue absuelta por la 7ª Cámara del Crimen; la otra, que sería el coautor, está alojado en el penal Almafuerte, esta persona sería su socio en varios hechos y está condenada recientemente por portación de arma de guerra”, sostuvo la magistrada.

Durante las declaraciones estuvo presente el defensor de turno, la querella y la propia esposa de Ramet. Luego se realizó una rueda de reconocimiento en la cárcel ubicada en Cacheuta y el testigo de identidad reservada reconoció de inmediato a quien habría acompañado a Cedrón la noche del asesinato del cabo de la policía. Además de esto la fiscal de Delitos Complejos habría recabado nuevas evidencias que complicarían la situación del hoy único sospechado.

Ríos imputó a esta persona de homicidio criminis causa (matar para ocultar otro delito) en concurso ideal con homicidio agravado, por tratarse de una persona que formaba parte de las fuerzas de seguridad de la provincia.

De esta forma, luego de casi dos años, la causa por el homicidio de Ramet da un giro inesperado, sobre todo si se tiene en cuenta que el 30 de noviembre de 2009, el único sospechoso de este hecho, Cedrón, fue absuelto en un juicio en el que la fiscalía del Ministerio Público, encabezada por Susana García, no presentó acusaciones contra el imputado.

Todas las críticas del proceso recayeron sobre quien fue el encargado de la investigación en el 2008, el ex fiscal especial y actual juez de sentencias, Luis Correa Llano.

Cedrón, inimputable

La fiscal de Delitos Complejos explicó que como Fabián Ardilla Cedrón ya fue juzgado por este caso, no puede ser imputado nuevamente. “Es lo que se denomina non bis in idem (del latín: no dos veces por lo mismo), que quiere decir que una persona no puede ser acusada dos veces por el mismo hecho”.

Esto quiere decir que, a pesar de que este nuevo testigo señala a quien ya fue absuelto por la 7ª Cámara del Crimen, no se lo puede volver a juzgar. Esto es un derecho constitucional que tienen los argentinos y que se aplica en prácticamente todo el mundo.

Cedrón está condenado actualmente a cadena perpetua, pena de la que lleva purgada en prisión 8 años y 10 meses.

Pero no está alojado en el penal Almafuerte, ni en Mendoza, ya que siendo uno de los cabecillas del motín que se produjo en ese servicio penitenciario el 5 de junio de este año, consiguió el traslado primero a San Felipe durante 24 horas y luego llevado a terminar su condena en el complejo 1 de Ezeiza de máxima seguridad.

En 2009, el juicio terminó con el único imputado absuelto El 20 de octubre de 2008 un integrante de la Banda de Música de la Policía de la Mendoza que iba camino a su casa, en Las Heras, fue asesinado a quemarropa de un disparo en la cabeza, en la esquina de Ingeniero Cipolletti y Las Moreras, de este departamento.

Cerca de las 21.30, Gustavo Ramet (36), casado y padre de un niño, fue interceptado en esa esquina por dos individuos en una moto, quienes tras arrebatarle el arma reglamentaria –una pistola 9 milímetros– le dispararon en la cabeza, provocando que Ramet cayera en medio de un gran charco de sangre. Momentos antes de este hecho, la víctima había dejado su instrumento musical, un bombo, en Caballería, donde tiene sede la Banda de Música (que hoy lleva su nombre), y se dirigía a su vivienda caminando y con el uniforme puesto, luego de los festejos por los 198 años de la Policía de Mendoza. Ramet vivía con su familia en la calle Godoy, a unas diez cuadras de donde fue asesinado. Las causa recién se elevó a juicio en noviembre de 2009, y el último día de ese mes Ardilla Cedrón fue absuelto por la 7ª Cámara del Crimen debido a que la falta de pruebas, llevó a la fiscalía del Ministerio Público, encabezada en ese momento por Susana García, no presentó acusaciones contra el imputado y de esta manera quedó liberado. En ese momento se puso bajo la lupa la tarea de instrucción realizada por el ex fiscal Correa Llano, por lo que la fiscal solicitó que se extrajera compulsa sobre el accionar del ex funcionario. “Se han hecho mal las cosas, se desechó información concreta que señalaba a otra persona como el autor. Es más fácil investigar a Cedrón, quien ya tenía una condena”, manifestaba García en ese momento. Durante el debate, los testigos presenciales suministraron ante el tribunal algunos detalles de cómo sucedió el asesinato, pero ninguno pudo identificar a quien efectuó el disparo que terminó con la vida del policía. La investigación que apuntaba al Ardilla Cedrón como el principal responsable del crimen dejaba varios cabos sueltos, que el Ministerio Público contempló a la hora de ratificar la decisión de no acusar al imputado. En primer lugar, el arma homicida fue secuestrada siete días después del crimen y se encontraba en poder de Omar Riquelme, quien nunca fue vinculado a la causa. A este individuo fue al que se le encontró la pistola reglamentaria que se le robó a Ramet. Por otro lado, la moto en la cual se encontraron las huellas dactilares de Cedrón fue robada meses después de ocurrido el salvaje incidente. Por lo tanto, no se trataba del rodado que habrían utilizado los asesinos para efectuar los disparos. Y por último, para confirmar la decisión de no acusar, la fiscalía se basó en la pobreza de las pruebas recabadas por la fiscalía especial. Durante la investigación se llegó incluso a ofrecer una recompensa a quien aportara datos sobre el asesinato de Ramet, pero con este incentivo no se lograron dar con pistas concretas. Como última decisión se pidió en su momento que se investigue la participación de Riquelme.  

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