Desde el domingo pasado y probablemente durante varios días, Walter Jesús Molina será el delincuente del que más se hable en Mendoza. El hombre de 60 años quedó detenido como el principal sospechoso de cometer un femicidio durante el fin de semana pasado. Pero no solamente eso, sino que su situación procesal se elevó a un cruce entre el Gobierno provincial y el accionar de la Justicia.
La cadena de decisiones que había dejado salir de la cárcel al presunto femicida de Las Heras
Walter Jesús Molina (60) se ha convertido en el centro de la escena en los últimos días no sólo por estar sospechado de un femicidio sino porque un nuevo cruce entre la Justicia y el Gobierno provincial

Walter Jesús Molina, el acusado por el femicidio en Las Heras.
Más allá de que si Walter Molina fue el autor del femicidio o no de Flora Inés Moyano (60) -la investigación recién comienza-, la ministra de Seguridad Mercedes Rus salió a cruzar a la Justicia por haber dejado libre anticipadamente a un hombre que tenía un prontuario bastante extenso. "Un abusador, reincidente y ahora femicida con salidas transitorias pese a los informes técnicos negativos. Una víctima que no fue protegida", escribió en sus redes sociales.
Lo cierto es que tras el regreso a las calles del presunto femicida hubo una catarata de decisiones por parte de varios actores que intervinieron en su larga vida criminal.
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Los antecedentes del presunto femicida de Las Heras
Walter Jesús Molina vivió gran parte de su vida en Guaymallén y en Las Heras. Se dedicaba a la mecánica. Tenía 16 hijos productos de cuatro relaciones amorosas distintas. Ninguno era producto de su último amorío con Flora Moyano.
Su primer roce judicial fue en 2002, cuando fue detenido en el mes de octubre por un homicidio en riña. En esa causa fue condenado a 2 años y 3 meses de cárcel, obteniendo la libertad condicional en julio de 2003. A los pocos meses, en diciembre, volvió a ser capturado por un robo agravado por el uso de arma de fuego y privación de la libertad. En septiembre de 2004 fue condenado a 7 años de cárcel, por lo que se mantuvo encarcelado hasta abril de 2008.
En el mes de marzo de 2010, Walter Molina volvió a ser capturado por unas amenazas agravadas. Le sumaron 7 meses a la pena anterior que todavía no cumplía en su totalidad y quedó libre en septiembre de 2012.
La última acusación que enfrentó, antes del actual femicidio, fue una denuncia que le hizo una de sus hijas a mediados de 2015. La joven, de entonces 17 años, detalló que el 16 de agosto se encontraban en una casa donde convivían en el barrio Belgrano de Las Heras cuando su padre le pidió que acueste en la cuna a una bebé y aprovechó esa situación para abusarla sexualmente.
En el expediente los otros hijos del hombre -y hermanos de la denunciante- aseguraron que se trataba de una falsa denuncia que había hecho la joven en venganza porque su progenitor no la dejaba tener una relación de pareja con otro chico.
Sin embargo, la declaración de la víctima en cámara Gesell y el informe de los psicólogos derivaron en que sea condenado a 10 años de cárcel por abuso sexual con acceso carnal agravado por el vínculo y por la situación de convivencia. En los primeros días de octubre cumplía la condena, pero el hombre ya había logrado salir de la cárcel transitoriamente.
Por qué estaba en libertad el presunto femicida de Las Heras
En agosto de 2020, Walter Molina esbozó un primer intento para salir de la cárcel. Solicitó la prisión domiciliaria en esos tiempos de pandemia por el coronavirus. Argumentó que era persona de riesgo ya que sufría artritis y diabetes, pero el juez Gabriel Bragagnolo se la rechazó.
Dos años después comenzó a tramitar las salidas transitorias. Se elaboró el informe correspondiente del Organismo Técnico Criminólogo (OTC), un equipo penitenciario interdisciplinario, que emitió un dictamen negativo. Si bien el hombre tenía excelente conducta dentro de la cárcel, se encontraba en la fase de confianza y había cursado múltiples talleres, le jugó en contra que abandonó el tratamiento para Agresores Sexuales. Incluso en algunas entrevista planteó que el abuso sexual contra su hija habían sido una relación sexual consentida.
Más allá del informe, la defensora oficial Verónica Bajbuj insistió con el beneficio. Se realizó una audiencia en marzo de 2023 donde el ayudante fiscal Tabaré Ezcurra, quien siguió las directivas del fiscal de ejecución Gustavo Fehlmann, no se opuso al pedido y finalmente la jueza Mirna Montaldi le otorgó una salida de 12 horas cada 28 días, además de la obligación de retomar el tratamiento del Departamento de Agresores Sexuales.
Para tomar esa decisión, la magistrada declaró la inconstitucionalidad de un artículo provincial que prohíbe los beneficios carcelarios para reincidentes y también para condenados por delitos graves, como el caso de un abuso sexual.
En diciembre pasado, Walter Molina logró que le amplíen el beneficio de salidas transitorias a 16 horas cada 14 días. Fue por decisión de la misma jueza, aunque en ese caso el OTC también acompañó la decisión con un dictamen positivo ya que se había solucionado la única falencia que tenía el hombre ens u vida carcelaria: realizar el tratamiento para condenados por abuso sexual.
Así fue que volvió a salir a las calles cada dos semanas a la espera del mes de octubre, cuando terminaba de cumplir la pena y quedaba totalmente libre. Claro que ese panorama ahora cambió ya que tras ser acusado formalmente por el femicidio pasará a arriesgar una potencial condena a prisión perpetua.