Patagonia

La insólita excusa de un acusado de femicidio: "Soy gordo y la aplasté sin querer"

El hombre está imputado por femicidio pese a que quiere demostrar que se trató de una muerte accidental

En la madrugada del 11 de marzo pasado, en una casa ubicada en Caleta Olivia, Santa Cruz, Ada Barrozo Quilo (44) fue víctima de un presunto femicidio. El principal sospechoso del caso es su pareja quien ahora declaró y brindó una insólita excusa en busca de zafar del crimen.

Lo que inicialmente se presentó como una emergencia médica durante un encuentro íntimoderivó en una investigación por femicidio. Sergio Navarro, de 34 años y con quien mantenía una relación de 5 años, quedó detenido como principal sospechoso.

Su declaración ante la Justicia se dio en los últimos días y su coartada fue concreta: “Soy gordo y la aplasté sin querer”. Esta frase se convirtió en el eje de la discusión que ahora se viene por el presunto crimen.

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La víctima del presunto femicidio en Santa Cruz.

La víctima del presunto femicidio en Santa Cruz.

La sospecha de femicidio

Ada Barrozo era conocida en Caleta Olivia por su alegría y dedicación. Ingresaba de madrugada a la panadería para cumplir su turno y criaba sola a su hija. Pero su rendimiento laboral había decaído en los últimos meses porque, según relataron desde su entorno, su pareja le impedía salir y presentaba moretones visibles que intentaba ocultar. La familia asegura que la relación estaba marcada por un ciclo de violencia: Ada Barrozo lo había dejado varias veces, pero regresaba por temor.

Aquella noche todo comenzó como un supuesto momento de intimidad que terminó con la mujer sin vida en la cama. El hombre llamó a una vecina golpeando la pared en lugar de marcar el 911 y la puerta estaba cerrada por dentro, lo que obligó a ingresar por una ventana. En su primera declaración, aseguró que Ada Barrozo se descompensó de repente durante las relaciones sexuales y que intentó reanimarla con maniobras de RCP. Sin embargo, cambió versiones en varias oportunidades.

La frase que más impactó fue su explicación final sobre el crimen: “Soy gordo y la aplasté sin querer”, afirmando que su peso había causado la muerte de forma accidental. Estas inconsistencias, sumadas a lesiones en sus manos compatibles con mordeduras de defensa, hicieron tambalear su relato desde el primer momento.

La autopsia practicada reveló que la causa de muerte fue asfixia mecánica, no un paro cardíaco. Ada Barrozo presentaba nueve costillas fracturadas, ambos pulmones perforados, edemas internos, nariz rota y múltiples golpes en el cuerpo. Peritos indicaron que se requirió una fuerza sostenida durante más de 5 minutos para causa el femicidio.

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