El 24 de mayo de 2001, lo que debía ser un día de alegría y celebración para Keren y Asaf Dror se convirtió en una de las tragedias más devastadoras de la historia de Israel. Una boda que terminó con la muerte de 23 personas al instante tras un derrumbe.
La boda que terminó con la vida de 23 personas y quedó registrada en video
Lo que tenía que ser una fiesta de boda totalmente convencional se terminó convirtiendo en una de las mayores tragedias contemporáneas de Israel
La boda se estaba celebrando en el tercer piso del salón Versalles, ubicado en Jerusalén, Israel. Cerca de 700 invitados se reunieron para festejar la unión de la joven pareja. La música sonaba, con una versión de “Lev Zahav” de Sarit Hadad animando la pista de baile, cuando, a las 22:43, el suelo se derrumbó repentinamente.
En cuestión de segundos, el tercer piso colapsó, arrastrando a cientos de personas a través de dos niveles inferiores. El saldo de la boda fue devastador: 23 personas perdieron la vida y 380 resultaron heridas, marcando el desastre civil más letal de Israel hasta ese momento.
Las causas de la tragedia en la boda
La escena era de caos absoluto. Los invitados de la boda, que momentos antes bailaban y reían, se encontraron atrapados entre escombros, concreto y vigas retorcidas. Entre las víctimas fatales estaban el abuelo de Asaf, de 80 años, y su primo segundo de tan solo tres años, el menor de los fallecidos.
Keren Dror, la novia de la boda, sufrió graves heridas pélvicas que requirieron múltiples cirugías, mientras que Asaf, milagrosamente, salió casi ileso y logró rescatar a su esposa de entre los escombros, llevándola en brazos fuera del edificio. El impacto de la tragedia se amplificó porque un camarógrafo capturó el momento exacto del derrumbe, y las imágenes, transmitidas por televisión local e internacional, conmocionaron al mundo.
Las primeras horas tras el derrumbe en la boda fueron de frenética actividad. Una unidad de rescate trabajó sin descanso hasta las 16 del día siguiente. Lograron rescatar a tres personas con vida, pero también recuperaron 23 cuerpos de entre los escombros.
Las investigaciones iniciales descartaron un ataque terrorista, como se temía en un primer momento, y apuntaron a una falla estructural. Los testigos relataron haber visto una grieta en el suelo segundos antes del derrumbe, una señal de que el edificio no soportó la carga de los cientos de invitados a la boda.
Los propietarios del salón de bodas fueron condenados en 2004 por homicidio involuntario y negligencia, recibiendo penas de hasta 30 meses de prisión. Otros cuatro ingenieros fueron sentenciados en 2007, con uno de ellos llegando a enfrentar incluso cuatro años de cárcel.





