El tiempo pasa y la angustia se multiplica. A seis meses de que la tierra pareciera tragarse literalmente a Juana Inés Morales y Alberto Pedro Kreder en el inmenso paisaje patagónico, el caso de los jubilados desaparecidos en Chubut sigue siendo un enigma que desconcierta a los investigadores y hasta los propios investigadores, que viven llenos de angustia e incertidumbre.
Jubilados desaparecidos de Chubut: el estado de la investigación de la causa y qué pasó con la recompensa
A 6 meses de las ausencias de Juana Morales y Pedro Kreder, jubilados desaparecidos de Chubut, así se encuentra la causa que mantiene en vilo a sus familiares

Aldana Botha y Laura Kreder viven en un mar de incertidumbre por Juana Morales y Pedro Kreder, sus familiares desaparecidos en Chubut.
Lo que comenzó como un fin de semana de viaje hacia Camarones terminó en uno de los misterios policiales más impenetrables de la región.
Ambos se habían conocido un mes antes y decidieron emprender viaje aquel 11 de octubre de 2025. La última conexión de sus teléfonos celulares se registró a las 9.53 de esa misma mañana. Tras semanas de intensos rastrillajes, la incertidumbre reina y las familias exigen que no se apague la búsqueda.
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Jubilados desaparecidos de Chubut: en qué estado se encuentra la investigación
Actualmente, la causa sigue más abierta que nunca, pero avanza con extrema lentitud. Según admiten fuentes vinculadas al operativo, no existen pistas firmes sobre el paradero de la pareja. La zona principal de búsqueda se centró en el área natural protegida Rocas Coloradas, un agreste territorio de más de 90.000 hectáreas, específicamente en los Cañadones de Visser, a unos 30 kilómetros de Comodoro Rivadavia.
- El hallazgo del vehículo: la camioneta de Pedro Kreder fue hallada cerrada con llave, encajada en una zona de barro. En su interior no había signos de violencia ni desorden; de hecho, los peritos encontraron dinero, una carpa, una bolsa de dormir, comida y agua. Esto refuerza la teoría de que la pareja salió del vehículo por sus propios medios a buscar ayuda.
- Las hipótesis vigentes: si bien inicialmente hubo un llamado anónimo que sugirió un posible robo, la falta de signos de criminalidad en el vehículo hizo perder fuerza a esa pista. La teoría más robusta apunta a la desorientación en el terreno hostil. Baqueanos de la zona han aportado una hipótesis escalofriante: los terrenos cercanos a Río Chico están llenos de "sumideros" naturales (pozos formados por la erosión). Un mal paso podría haber provocado que cayeran en uno de ellos, lo que dificulta enormemente el hallazgo desde la superficie o mediante drones.
- Falta de resultados forenses: durante noviembre de 2025, la aparición de un cuerpo en Santa Cruz encendió las alarmas, pero los análisis forenses descartaron rápidamente que se tratara de Juana Morales o Pedro Kreder (pertenecía a un joven de 32 años). Paralelamente, los familiares, como Laura Kreder, han manifestado en medios locales su frustración por la excesiva demora en la entrega de resultados de pruebas de ADN recolectadas al inicio de la investigación.
Qué pasó con la recompensa del Gobierno por los jubilados desaparecidos de Chubut
Ante la escasez de indicios, el 10 de diciembre de 2025 el Ministerio de Seguridad de la Nación oficializó en el Boletín Oficial una medida desesperada: una recompensa de $5.000.000 por cada uno de los jubilados desaparecidos de Chubut (10 millones de pesos en total).
El dinero está destinado exclusivamente a "aquellas personas que brinden datos útiles que permitan dar con el paradero de Juana Inés Morales y Alberto Pedro Kreder", garantizando el anonimato del informante.
A pesar del incentivo económico y de que la recompensa renovó temporalmente las expectativas de las familias —Laura Kreder, hija de Alberto, lo definió en su momento como "una esperanza más" para destrabar la causa—, la realidad es que los teléfonos no han aportado la información clave que los pesquisas esperaban. El hermetismo del paisaje de Chubut parece haber vencido, por ahora, al incentivo monetario.
Convivir con la ausencia de los jubilados desaparecidos de Chubut
El impacto emocional en los allegados es devastador. Las familias de ambos jubilados desaparecidos mantienen contacto con las autoridades, pero el paso del tiempo erosiona las esperanzas de encontrarlos con vida.
Aldana Botha, hija de Juana, resumió el dolor colectivo de ambas familias en una desgarradora carta publicada meses atrás: "Son meses de preguntas sin respuestas, de espera, de angustia, y de silencios que duelen. Meses aprendiendo a convivir con una ausencia que nadie debería tener que aceptar".
Con helicópteros replegados y rastrillajes masivos suspendidos, la búsqueda depende hoy de baqueanos, de algún hallazgo fortuito en la vastedad patagónica o de que alguien rompa el silencio para cobrar la millonaria recompensa que sigue esperando en un cajón del Ministerio.