Juana Morales y Pedro Kreder

Jubilados desaparecidos de Chubut: qué encontraron dentro de la camioneta que sorprendió a los investigadores

La pareja de jubilados desaparecidos de Chubut emprendió un paseo en octubre pasado a bordo de una camioneta y nunca más fueron vistos

A seis meses de las ausencias de Pedro Alberto Kreder y Juana Inés Morales, el caso de los jubilados desaparecidos sigue siendo un rompecabezas con piezas faltantes para la Justicia de Chubut. El caso está lleno de misterios y ha llenado de angustia a los familiares, amigos y allegados de la pareja.

La pareja de jubilados desaparecidos, que había iniciado una relación sentimental apenas semanas antes de su desaparición el 11 de octubre de 2025, se esfumó sin dejar rastro en una de las zonas más inhóspitas de la costa patagónica, a unos 30 kilómetros al norte de Comodoro Rivadavia.

La principal y casi única escena de investigación se centró en la Toyota Hilux beige propiedad de Pedro Kreder. Cuando los efectivos policiales lograron dar con el vehículo tras varios días de búsqueda, se encontraron con un escenario que, lejos de dar respuestas, multiplicó las preguntas: la camioneta estaba profundamente encajada en un lodazal, en un camino de dificilísimo acceso en la zona de los Cañadones de Visser, y tenía las cuatro puertas cerradas con llave.

Para acceder al habitáculo, la policía (con orden judicial) tuvo que romper uno de los cristales traseros. Lo que los peritos criminalísticos encontraron en su interior resultó clave para delinear las primeras hipótesis y descartar, casi desde el minuto cero, la teoría de un asalto al voleo.

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Jubilados desaparecidos de Chubut: qué encontraron dentro de la camioneta

El interior de la Toyota Hilux no presentaba ningún signo de violencia ni desorden. Por el contrario, todo indicaba que la pareja de jubilados desaparecidos había bajado por sus propios medios con la idea de regresar. La lista de elementos secuestrados en la cabina incluyó:

  • Dinero en efectivo y teléfonos celulares: el hallazgo de estos valores intactos fue la primera gran señal de que no habían sido víctimas de un robo en ese lugar. En una zona sin señal de telecomunicaciones, los aparatos quedaron abandonados.
  • Una pala con restos de arcilla: un elemento fundamental para la reconstrucción del hecho. Demostró que Kreder intentó, por sus propios medios y sin éxito, liberar las ruedas traseras del barro antes de rendirse ante la geografía.
  • Kit completo de acampe: en la camioneta había una carpa, bolsas de dormir, una pequeña garrafa (fogoncito), una mesa plegable y sillas de camping (reposeras). Esto confirmó a la familia que la intención de la pareja era pasar el día al aire libre.
  • Provisiones de supervivencia: encontraron un botellón de agua, comida, un termo, una pava y prendas de abrigo. Quien abandona un vehículo para no volver o huye de un peligro, difícilmente deja atrás recursos tan vitales para el frío patagónico.
  • Un bidón de combustible: intacto, descartando que el vehículo se hubiera detenido por falta de nafta.
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La hipótesis de la desorientación de los jubilados desaparecidos de Chubut

El estado en el que quedó la camioneta y las pertenencias en su interior llevaron a los investigadores a una teoría que, con el tiempo y los análisis de ADN posteriores, se volvió la más sólida: tras quedar varados, Pedro y Juana intentaron desatascar la camioneta. Al verse superados por la situación y la caída de la tarde, decidieron cerrar la Hilux con llave y salir a pie en busca de auxilio, posiblemente hacia alguna de las estancias ubicadas a más de 20 kilómetros de distancia.

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Ajenos a la dureza del terreno, sin señal para pedir ayuda y expuestos a las bajas temperaturas de la estepa, los jubilados desaparecidos habrían sido víctimas de una fatal desorientación. El hallazgo de restos de una fogata a pocos metros del rodado (aunque luego peritada con resultados inconclusos) sumó dramatismo a la escena de dos personas intentando calentarse antes de emprender una caminata de la que nunca regresaron.

Hoy, la camioneta sigue siendo el único mudo testigo de lo que realmente ocurrió aquella tarde de octubre en los cañadones de Chubut.

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