El caso del panadero que abatió a un ex preso el miércoles en empieza a aclararse.
Los investigadores se acercan a la definición del móvil sobre lo sucedido y avanzan sobre la causa.
El hombre que disparó y mató fue imputado y evalúan si va a la cárcel o cumple arresto domiciliario.
La víctima fue Rubén Escudero (30), con varios antecedentes por robo y una reciente salida del penal en marzo pasado.
Sebastián Muñoz (25), que en la mañana del miércoles hacía un reparto de pan en el barrio El Resguardo, de Las Heras, quedó imputado por homicidio preterintencional agravado por el uso de arma de fuego, delito que hace referencia a quien mata sin intención, con el objetivo de herir.
El punto B del artículo 81 del Código Penal dice que se impondrá reclusión de 3 a 6 años al que con el propósito de causar un daño en el cuerpo o en la salud produjere la muerte de alguna persona cuando el medio empleado no debía razonablemente ocasionar la muerte.
Esto se aplica al panadero, pero con una salvedad: él mató a Escudero con una pistola calibre 9 milímetros, elemento con el que sí se le puede quitar la vida a alguien. Por este agravante es que la pena para el acusado pasaría de 4 a 8 años de prisión.
El fiscal que lleva adelante el expediente, Carlos Torres, definió esa acusación para el sospechoso luego de recibir testimonios y las pericias balísticas y de Policía Científica. La reconstrucción de lo sucedido hasta el momento arroja que Muñoz se dirigía a una despensa en Hilario Cuadros y Claveles Mendocinos para entregar pan cuando Escudero apareció y lo increpó. Un testigo relató que el ahora fallecido estaba esperando en la zona con un palo. Se presume que aguardaba la llegada del panadero.
Tras una discusión, el atacante sacó un arma de su vehículo y disparó. Dos impactos de bala dieron en las piernas del ex convicto, que mientras escapaba perdió mucha sangre y sufrió un paro cardíaco en el momento en que ingresaba a la casa de un familiar que vive apenas a una cuadra.
El panadero apuntó con la pistola a las piernas de la víctima y no a una zona vital del cuerpo. Esto lo exculpa de un homicidio agravado y lo deja acusado de un crimen sin intención.
Descartada la hipótesis de que el trabajador se resistió a un asalto -es la primera versión que circuló-, el fiscal dejó de lado la posibilidad de una legítima defensa o en su defecto un exceso de legítima defensa.
En la búsqueda del móvil, lo más concreto hasta ahora es que ambos tenían algunas diferencias. Los jóvenes vivían cerca y ya se conocían. Inclusive trascendió que Escudero hace un par de años le había robado al panadero. Se esperan testimonios para corroborar si existían estas broncas.
El imputado hasta el jueves se abstuvo de declarar y sigue detenido en la Comisaría 16. Los pesquisas deben definir si pasa al penal o si cumple un arresto domiciliario, dependiendo el riesgo de fuga que exista y las condiciones socioambientales de su lugar de residencia.
En su contra juega que tras el crimen no se quedó en el lugar del hecho y que no ha aparecido el arma homicida. Además, cuenta con un antecedente por tenencia de arma de guerra.
Ariel Cubells