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Un resto óseo al que se le realizará un ADN se encontró en en el lugar donde que tratan de dar con  dos los albañiles y delincuentes desaparecidos. Se derrumbó un sector de la búsqueda.

Hallaron un hueso en las excavaciones donde buscan a Garrido y Baigorria

Un breve entusiasmo generó el miércoles el hallazgo de un hueso en las primeras tareas deexcavación por la búsqueda de los albañiles y delincuentes Adolfo Garrido y Raúl Baigorria,

desaparecidos y asesinados en 1990 a manos de la Policía de Mendoza, en cuyos calabozos se los viopor última vez.
Es que un análisis realizado con un reactivo químico dio como resultado que el resto óseo nosería humano, pero como la prueba no es definitiva la fiscal especial Claudia Ríos Ortiz ordenó unexamen de ADN que confirme su condición. De todos modos, afirman que el análisis inicial es de alta efectividad y que difícilmentevaya a revertirse el resultado obtenido. La novedad no fue la única en el lecho del canal aluvional San Isidro, en El Challao, dondese realizan las tareas de excavación para dar con una grieta o falla del terreno en la que habríansido lanzados los cuerpos de Garrido y Baigorria. Las malas noticias llegaron ayer cuando el rocoso costado sur del lecho se desmoronó sobre elsector dos de excavación, lo que ha suspendido parcialmente las tareas. Como ya habían anticipado los expertos de la Dirección de Hidráulica de la Provincia, elriesgo de derrumbe iba a estar siempre latente, mucho más después de los movimientos de tierra quese realizaron para iniciar las excavaciones, y finalmente no tardó en llegar. La zona de trabajo está divida en cinco sectores. En el uno ya se comprobó que no hay grietatras alcanzar la dura roca del suelo. El sector dos ahora está tapado por el derrumbe y hasta ellunes o martes no se podrá trabajar en él porque habrá que despejarlo nuevamente. En los sectorestres, cuatro y cinco se iniciarán tareas pero con extrema precaución. Expectativas a medias La fiscal Claudia Ríos Ortiz, quien tiene a su cargo el voluminoso expediente de ladesaparición de Garrido y Baigorria, llegó hasta el lecho del canal natural San Isidro guiada porel testimonio de un testigo relacionado con la fuerza que mencionó que las víctimas habrían sidolanzadas en una grieta del lecho, que tiene uno cinco metros de profundidad. Sin embargo, dos décadas después, literalmente, mucha agua ha pasado, pues la falla está enun sector donde se angosta el cauce por donde bajan el caudal de las lluvias que caen sobre laserranía del oeste. Aún más, en 2007, dos megatormentas que diluviaron 80 milímetros prácticamente rebalsaron elprofundo y ancho cauce con cotas de más de 10 metros, pasando por encima de la falla donde hoy sebusca a los desaparecidos. Arrastró tanto barro y roca que el colector Las Heras quedó con dos metros de sedimento.

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