El 1 de junio de 1960, la vida de la familia Thorne cambió para siempre cuando el padre, un humilde trabajador australiano, ganó 100.000 libras en la lotería de Sidney, un premio equivalente a varios millones de dólares actuales. Nadie se iba a imaginar que eso derivaría en un secuestro y crimen.
Ganó millones en la lotería y al día siguiente le secuestraron a su hijo
El caso del secuestro y posterior crimen del niño produjo un profundo cambio en las reglas de juego

El niño de 8 años fue la primera víctima de un secuestro en Australia.
La buena fortuna, que en cualquier otra circunstancia habría sido motivo de celebración, se convirtió en el preludio de una tragedia que marcó un antes y un después en la historia de Australia.
Apenas unas semanas después de obtener el premio de la lotería, el 7 de julio de 1960, Graeme Thorne, el hijo de 8 años de los ahora millonarios, se convirtió en la primera víctima de un secuestro por rescate en el país.
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Buena fortuna y secuestro
La familia Thorne vivía en un modesto departamento de dos habitaciones. Llevaban una vida sencilla. El premio de la lotería prometía un futuro mejor: una casa más grande, estabilidad económica y quizás algunas comodidades que antes parecían inalcanzables.
Sin embargo, las leyes australianas de la época exigían que los nombres de los ganadores de la lotería fueran publicados, convirtiendo a los Thorne en celebridades de la noche a la mañana.
El 7 de julio de 1960, el niño de la familia salió de casa como cualquier otro día para esperar a una amiga que lo llevaba a la escuela junto con sus propios hijos. Sin embargo, esa mañana no estaba en el lugar habitual de encuentro.
Lo que inicialmente parecía un malentendido pronto se reveló como algo mucho más siniestro: un secuestro. Horas después, los Thorne recibieron una llamada exigiendo 25.000 libras a cambio de la vida del niño.
La investigación policial se convirtió en una de las más grandes en la historia de Australia hasta ese momento. Cientos de agentes fueron movilizados, y la prensa mantuvo al país en vilo con actualizaciones diarias.
Los secuestradores volvieron a comunicarse, pero las negociaciones fueron caóticas. Las instrucciones para entregar el rescate eran confusas. Trágicamente, el niño fue asesinado pocas horas después del secuestro, probablemente por asfixia. El cuerpo fue escondido en un terreno baldío.
El secuestrador fue identificado como Stephen Leslie Bradley, un inmigrante húngaro de 35 años con antecedentes penales menores. Huyó a bordo de un barco rumbo a Inglaterra, pero fue arrestado en Sri Lanka.
Extraditado a Australia, el secuestrador y asesino enfrentó un juicio en el que fue declarado culpable del crimen y condenado a prisión perpetua. La obligatoriedad de publicar los nombres de los ganadores de la lotería fue abolida, reconociendo el peligro que representaba para las familias.